domingo, 13 de diciembre de 2015

Columna San Cadilla Norte - 13 Diciembre 2015

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UNA FINAL EN LA OSCURIDAD

Hace 37 años

Vuelven los Tigres a CU y si no sucede una catástrofe, regresarán a casa como campeones, como hace casi cuatro décadas.

Terminaba el mes de mayo de 1978 y los favoritos Pumas de la UNAM buscaban el bicampeonato, pero se toparon con Gerónimo Barbadillo, Tomás Boy, Walter Daniel Mantegazza y un aguerrido equipo dirigido por Carlos Miloc.

Los de la UANL sacaron el empate 1-1 del Olímpico Universitario y conquistaron su primer título de Liga en el futbol profesional, algo que nadie esperaba que ocurriera tan pronto, porque tenían sólo cuatro años en Primera División.

Fue la primera gran alegría de una afición que hoy puede volver a llorar de emoción por ver sus Tigres alzando la copa.

¿Cómo fue aquel día?

Tratar de reconstruir lo que sucedió en aquella Final es como intentar recordar a la mañana siguiente y todo crudote lo que hiciste la noche anterior.

Es casi imposible, a menos que la vieja (o machín, cada quien, no juzgo) que tienes al lado te cuente algo o tus amigos te muestren un video o fotos tuyas así como en la película ésta de Hangover, pues está cab...

Bueno, pues así pasa con esta Final, hasta anoche me mandaron un video con los goles del gran Walter Daniel Mantegazza que encumbraron a Tigres, pero tampoco abundan imágenes y no es fácil encontrar la crónica impresa del partido.

Definitivamente era otra época, hoy en cuestión de segundos todo se sabe a través de las redes sociales.

Pero ya saben cómo soy, me gusta eso de investigar y pues ahora no me puse a jalar para buscar información del vestidor o de las oficinas, mejor busqué datos para que esta nueva generación de aficionados tigres sepan cómo fue aquella noche.

La noche más alegre

Del otro lado del mundo, el legendario Johan Cruyff se despedía del futbol en un partido entre Barcelona y el Ajax disputado en el Camp Nou, pero el genio holandés era nadie comparado a sus "monstruos sagrados" para los aficionados de Tigres.

Aquella Final también se jugó de noche, pero fue en sábado y la Ciudad se paralizó. Para las 8 de la noche que empezó el partido prácticamente no había nadie en las calles.

Por aquella época había cortes de la energía eléctrica programados en distintos sectores. Ese sábado tocaba en varios de Monterrey y según recuerdo se decidió que no se llevaran a cabo ese día para que todos pudieran ver la Final.

Todo mundo buscaba estar frente a un televisor, donde fuera. No valía la pena ni siquiera mantener abierto un negocio según narran las crónicas de la época, a menos que éste fuera un bar o un restaurante.

No había Twitter, Facebook y todo eso que tenemos ahora, no había más opciones para estar enterados del juego, obviamente.

Nadie daba un peso por los Tigres en la Capital y se notó cierta tendencia de parte del arbitraje, demasiado complaciente con los locales en un partido que se tornó muy duro.

¿Cómo era posible que un equipo "recién ascendido" se coronara en la casa del campeón vigente?, pensaban los capitalinos. Cuando cayó el gol de Mantegazza en CU, tuvieron su respuesta.

El tercer gol de charrúa en la Final (había hecho dos en la ida), acabó con los pupilos de Bora Milutinovic.

Llegó el silbatazo del árbitro Enrique Mendoza Guillén, terminó 1-1 el juego de vuelta, 3-1 global a favor de Tigres.

Inició el festejo de cientos de aficionados regios que acompañaron a los Tigres en esa aventura en CU, pero también en la Ciudad, donde las calles se volvieron a llenar de eufóricos seguidores felinos.

Nadie quedó ajeno al festejo, que se extendió hasta la Plaza Zaragoza (no existía la Macroplaza).

No eran tan buenos

La justificación que encontraron los Pumas ante la derrota fue que les habían faltado sus seleccionados, los cuatro mexicanos Hugo Sánchez, Leonardo Cuéllar, Arturo Vázquez Ayala y Enrique López Zarza, así como el peruano J.J. Muñante.

Todos ellos estaban concentrados para jugar el Mundial de Argentina.

"Yo lo que digo es que si hubieran sido tan buenos jugadores, hubieran terminado invictos (en el Mundial), porque no ganaron ni un partido en Argentina", dijo Osvaldo Batocletti, otro "monstruo sagrado" de los felinos que jugó aquella Final.

Los Tigres no contaron ese día con el portero Pilar Reyes, por eso jugó Mateo Bravo.

Peeeero el que si se quedó con ellos fue el "Patrulla" Barbadillo se inventó una enfermedad para no ir a la Selección de Perú donde jugaría con Muñante. Fue clave en la Final, sobre todo en la ida, porque asistió uno de los dos goles que marcó Mantegazza en el Uni.

El héroe que pudo ser rayado

Miren si es caprichoso el destino, el héroe de aquella Final fue Mantegazza que antes de venir a Tigres estaba apalabrado para jugar ¡con los Rayados!

El uruguayo jugaba en el León junto a Batocletti, que también iba a ir al Monterrey, pero de pronto cambiaron de colores porque el entonces vicepresidente albiazul, Miguel Gómez Collado, quedó fuera de Rayados y se fue a Tigres, con el mismo puesto y con todo y los jugadores. El resto es historia.

En las redes de Sanca

@trafalgar16
"No es la primera vez que Rob iba al Uni".

@fidusa7
"¡¡¡Momento!!! ¿Guerrón al Cruz Azul? 
¡¡¡En plena Final!!! ¡¡¡La van a CruzAzulear!!!"

@enriqueuballe
"¿En cuántas rebanadas pide su pizza un aficionado de Pumas? ¡En nueve, porque con 11 no se la acaba!".

@supersoria
"Felicidades a los Tigres por su casi campeonato, esperamos que nuestra directiva Rayada le salga la vergüenza deportiva".

@RMhugo05 11 dic. 
"Le dicen los Pumas al árbitro que ¿a qué hora expulsan a dos de Tigres para poder a atacar".

@Sacmtz
"Con Rob Schneider en el Uni, informan que LuisMi no se quiere quedar atrás y como anda retro va a traer a Mario Almada al BBVA".

@garysauceda
"Chicharito casi un gol por partido, casi casi la efectividad de Uche".

Mail: sancadilla@elnorte.com
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