lunes, 21 de diciembre de 2015

Columna San Cadilla Reforma - 21 Diciembre 2015

Anuncios
Código adaptable

Pues en la FMF y la Liga MX parece que se hicieron de la vista gorda durante el Draft, con eso de las personas que dejaron entrar y salir durante las actividades "oficiales" de intercambio de jugadores.

Y me refiero en concreto al caso del dueño del Veracruz, Fidel Kuri Grajales, quien presuntamente, y de acuerdo con el Código de Ética, no puede involucrarse en temas del futbol organizado, para mantener una esencia de neutralidad en temas políticos, toda vez que el señor es diputado.

Hay que recordar que esa medida se le aplicó a Cuauhtémoc Blanco a mediados de año, al conminarlo a salir del Puebla porque era candidato a la alcaldía de Cuernavaca.

Con Kuri Grajales pasó lo mismo, al grado de que tuvo que delegar su cargo como presidente de los Tiburones a su hijo, Fidel Kuri Mustieles, para que no hubiera bronca.

Pero resulta que todo eso pareció una pantomima en el Draft, ya que durante casi tooodo el tiempo que el Veracruz hizo negociaciones en la Fede, el diputado estuvo ahí metido, en las narices de los directivos que, según esto, son los encargados de defender el Código de Ética.

Fue tal la participación del político, que ya luego hasta salió a comentar sobre sus fichajes y de que le habían hecho una propuesta a Chivas por Ángel Reyna. En fin, habló de contrataciones y demás, estuvo ahí junto a su hijo en las charlas y no hubo quién recodara esos golpes de pecho del Código.

Claro que ahora podrán decir que, como es el dueño del equipo, pues ni cómo decirle que no. Así que avísenle a Cuauhtémoc que compre un equipo y así tendrá vía libre para moverse en la Fede. Total, como es época navideña, el Código se puede guardar unos días.

Cero y van dos

Como jugador, Darío Verón es uno de los mejores extranjeros que han venido a México, pero como visor deja muuucho qué desear.

Luego de que la semana pasada Silvio Torales fuera puesto en la lista de transferibles de Pumas, el capitán felino volvió a quedar mal ante su directiva al recomendar a un paisano que pasó sin pena ni gloria por el club.

Esta historia ya la vivió Verón en 2013, cuando los felinos contrataron al paraguayo Robin Ramírez, promesa goleadora que en un año apenas hizo tres goles. Se fue como fichaje fallido.

Bueno, al parecer, en su intento por lavar su error para el Clausura 2015, Darío dio su visto bueno para que el club apostara por Torales, contención joven con futuro prometedor. Un año después, los universitarios prescindieron de los servicios del mediocampista, al cual ni el gol en la Final ante Tigres salvó de dejar las filas felinas y evitarle otro quemón a su paisano Verón.

Mail: san.cadilla@reforma.com
Anuncios