domingo, 10 de enero de 2016

Columna San Cadilla Mural - 10 Enero 2016

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El Súper Agente

En el mundo del futbol actual, el jugador no puede concebir su carrera sin un representante, es más, pareciera que tener a uno es parte del manual a seguir de todo futbolista si quiere destacar.

Criticados y satanizados por muchos, hoy los promotores y los futbolistas se complementan como la sal y la pimienta, impensable el uno sin el otro, y aunque el futbolista hace al representante, a veces pasa lo contrario.

Jorge Paulo Agostinho Mendes (Lisboa, Portugal, 7 de enero de 1966), mejor conocido como Jorge Mendes, es la historia de éxito dentro del mundo del futbol, la del soñador que idealizó y después concretó ese sueño para conquistar un mundo que parecía haber sido conquistado tiempo atrás por otros.

Representante de Cristiano Ronaldo, José Mourinho, James Rodríguez entre otros, el portugués logró saltar del anonimato a la fama, de ser el propietario de un modesto videoclub a dueño de una isla griega.

ENTRE VIDEOS

Antes de la existencia del portal Youtube, encontrar referencias de los futbolistas a lo largo del mundo no era tarea nada sencilla, pero para vender, había que enseñar, y fue tal vez en su primera empresa, en la que Mendes, a los 20 años, aprendió parte del negocio que hoy lo tiene catalogado como el promotor más influyente del futbol mundial.

Sin lograr destacar en el futbol, el portugués decidió iniciar un negocio de videoclubs el cual le dio las bases para administrar una empresa, sin pensar que años más adelantes su empresa, Gestifute, llegaría a facturar el año pasado, alrededor de 85 millones de dólares.

Luego del videoclub, Mendes abrió y administró una discoteca, la Alfandega, ahí daría el brinco de RP, como se le conoce por estos lares a los encargados de los bares, a promotor de futbolistas.

De buen trato, siempre amigable con la clientela y con copa en mano, conoció en la década de los 90 a Nuno Espirito Santo, portero del Vitoria de Guimaraes.

De la amistad surgió la idea, acomodarlo en el Deportivo La Coruña, total, si en algún equipo del extranjero podía colocar a su amigo, era ahí, pues la frontera con Galicia estaba tan próxima que ir a negociar con Augusto Lendoiro no resultaba tan complicado.

"Jorge que para mí es como un ahijado, se estrenó con nosotros, cuando en 1997 aceptamos a Nuno. El portero entonces estaba en el Vitoria de Guimarães. Si no recuerdo mal, pagamos 300 millones de pesetas", recordó el presidente gallego en alguna entrevista, "Oye, que falar (hablar), falamos, pero no te voy a comprar a nadie", contó el propio Lendoiro.

Después colocó a Costinha de la Segunda División al Mónaco de Francia, y así, poco a poco, las filas de promesas portuguesas comenzaron a crecer para tener de su lado al promotor que comenzaba a ser leyenda en su país.

"Él nos ha devuelto la ilusión, su ascenso ha revitalizado a mi país. Demuestra que el trabajo, con unas gotas de ambición, no tiene límites. Con ejemplos como el de Jorge, volvemos a sentirnos orgullosos de ser portugueses", relató sobre Mendes un anciano en un reportaje que le hicieron al promotor.

Pero fue hasta el 2002, con el traspaso de Hugo Viana al Newcastle por 12 millones de euros cuando Mendes se hizo de un nombre importante en el mundo del futbol, y así llegaron Cristiano Ronaldo, Mourinho, Deco, Carvhalo, y el séquito de portugueses que llegaron a reventar los mercados de fichajes hace algunas temporadas en Inglaterra y España principalmente.

FUTBOLISTA FRUSTRADO

Pero antes de los formatos BETA y VHS, Mendes tuvo el sueño, como miles, de ser futbolista profesional. Mediocampista izquierdo, su talento no le alcanzó para llegar a Primera División, teniéndose qué conformar con jugar en Segunda B con el Vianense de Viana do Castelo, donde no trascendió.

"Porque antes de ser agente, mucho antes de todo eso, Jorge era futbolista. Y con 21 años se fue a buscar fortuna al Vianense", cuentan sus amigos en entrevistas sobre su vida.

Sin embargo, pese que, dicen, llegó a tener alguna oferta del Benfica, Mendes prefirió el retiro para poner en práctica sus dotes como empresario.

EL ASCENSO

Cristiano Ronaldo le regaló, el año pasado, una isla en Grecia a su representante con motivo de su boda, ¿cómo no iba a hacerlo, si logró un traspaso por 96 millones de euros para que el astro portugués pasara del Manchester United al Real Madrid?

Así, teniendo al mejor jugador de Portugal de la actualidad de su lado, y a José Mourinho como su representado, la fama y el poder de Mendes crecieron como la espuma. Hoy el promotor tiene a 43 representados, la mayoría pesos pesados. El futbol luso está a sus pies, pues Gestifute es la referencia en el país en cuanto a la promoción de futbolistas se refiere.

Además de CR7 y Mou, nombres como Pepe, Marcelo, Ángel Di María, Radamel Falcao, David de Gea y muchos otros, se suman a la lista de representados por Mendes y su empresa.

Sin embargo, el empresario dista mucho de la imagen que podría presumir, es más, difícilmente da entrevistas o comparte ante las cámaras su día a día, trabaja, porque como dicen los jugadores que representan y los directivos que han hecho trato con él, se dedica en cuerpo y alma a sus representados.

"A parte de ser un hombre positivo, que aporta soluciones, se mantiene cerca de los jugadores, pero no se aleja de los clubes", dijo Lendoiro en la misma entrevista.

Tanto es el grado de poder que su empresa tiene dentro del futbol europeo, que según la revista Forbes, el año pasado, sus ganancias fueron superiores a las de 14 equipos juntos de la Liga BBVA.

Por eso cuando el año pasado el "Súper Agente" contrajo nupcias con sus novia Sandra, su padrino, Cristiano Ronaldo le regaló una isla griega con un precio que oscila los 50 millones de euros. Todo un lujo.

¿Y ACÁ?

En México los nombre de Carlos Hurtado o Memo Lara acaparan la orbita de la representación de futbolistas, sin embargo, la historia dista mucho del portugués que quiso ser futbolista para montar un videoclub y convertirse en el agente de Cristiano Ronaldo.

Mendes habla poco, se ve poco, parece que no está, aunque en un día puede estar desayunando en Madrid para luego comer en Londres y cerrar la noche en otro país del Viejo Continente, todo por estar al pendiente de sus jugadores.

Dicen que en sus oficinas se le ve poco, prefiere delegar los asuntos no importantes a personal de su confianza, como a su sobrino, quien ya trabaja para él, total dicen, si se ve menos, la leyenda del "Súper Agente" seguirá creciendo.

Mail: san.cadilla@mural.com
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