domingo, 24 de enero de 2016

Columna San Cadilla Mural - 24 Enero 2016

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Un caudillo para la Conmebol

Dicen que cuando nació, antes de llorar por la nalgada de bienvenida al mundo, le pegó una patada en la cara al pediatra que le tomó de una pierna.

Polémico desde la cuna, frontal e incendiario en su trayectoria, por muchos odiado, pero respetado y admirado por otros, José Luis Félix Chilavert González (Luque, Paraguay, 27 de julio de 1965) fue el primer portero goleador del futbol internacional.

Es un amante de abrir frentes con rivales y responder sin límites a los enemigos, pelear y diferir con algunos de sus técnicos y cuestionar desde siempre la administración directiva del futbol de su país y del Continente.

A los 50 años, el mundialista paraguayo quiere ser presidente de la Conmebol, justo en el temporal de aguas agitadas que tiene al organismo sudamericano sumergido en la crisis de credibilidad que también vive la FIFA.

"Me siento preparado y capacitado como para poder hacerlo", dijo el ex portero, esta semana.

Chilavert fue un duro crítico de la gestión de Nicolás Leoz y del antiguo consejo directivo del organismo, a cuyos personaje siempre tachó de corruptos.

"Queremos ayudar a transparentar el futbol y por eso ahora digo que los jugadores tienen derecho a presentar a su candidato. Cuando Maradona, Romario y yo hicimos las denuncias, nos trataron de indios y muertos de hambre", declaró.

¿Y de dónde salió Chilavert? Debutó en la Primera División a los 15 años, en el Sportivo Luqueño, de Paraguay. Era más bien introvertido y observador, pero pronto sacó la personalidad de líder.

Chilavert es visto como un revolucionario en su gremio.

Por sus enemigos era considerado un cara dura y sucio, por provocar y buscar humillar, anteponiendo sus logros para hacer sentir inferior al oponente.

Para los que lo admiran, fue un futbolista que rompió moldes, luchó contra los estereotipos y pretendía dejar una herencia por sus acciones y palabras, antes que por sus logros deportivos.

A los 25 años se fue a jugar a Argentina, con el San Lorenzo, todavía sin saber que tenía talento de portero goleador.

Su primera anotación llegó con la Selección de Paraguay, en un partido contra Colombia, en 1989, pero fue en un juego de La Romareda, con el Zaragoza, en el que el polémico guaraní acaparó portadas en España y la atención mundial.

Chilavert cobró un penal contra el Athletic de Bilbao para transformar la tradicional figura de los porteros.

"El puesto de arquero no es para cualquiera. Se piensa que sólo estamos para que no nos metan goles, una óptica muy equivocada y negativa. Un buen equipo empieza por un buen arquero", advirtió entonces.

Después de su aventura en España, "Chila" regresó a Argentina, pero no a San Lorenzo, que no tuvo para pagarle, sino a Vélez Sarsfield, donde se convirtió en ídolo y protagonista de las glorias del club en los 90.

La llegada del Carlos Bianchi como técnico en 1993 despertó la mejor versión de Chilavert y del equipo argentino.

El 2 de octubre de 1994, el paraguayo se convirtió en el primer portero en marcar un gol de tiro libre. Se desató el festival goleador y el Vélez conquistó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, el 1994. Levantó cuatro trofeos de campeón de Liga en cinco años con el equipo de sus amores.

Con el Vélez, como él mismo dijo, ganó todo y marcó goles casi imposibles, pero al mismo tiempo coleccionó enemigos.

Son peculiares sus broncas en Argentina con reporteros, a los que llegó a escupir en la cara, su principal manía.

Oscar Ruggeri, entonces defensa del San Lorenzo, públicamente admitió que quiso fracturarlo cuando Chilavert, sin que el árbitro lo viera, le lanzó un gargajo en la cara. El portero vio la barrida y se quitó la plancha del "Cabezón".

"Dentro de la cancha no se puede tener amigos. No debes permitir que nadie te quite lo que es tuyo, así es el futbol. La gente no lo entiende y piensa que se juega brusco, pero en el campo debes entrar fuerte para evitar el riesgo de lesionarte. Si tengo que elegir, aunque suene mal, prefiero que se lesione el rival y no yo", expresó Chilavert.

Se hizo un especialista de los tiros libres y en eliminatorias mundialistas le hizo goles a Argentina y Colombia.

En un duelo contra Brasil se calentó cada que Roberto Carlos probaba su cañón desde lejos. Tras la lucha verbal, al final del juego se encontraron y el astro del Real Madrid lo saludó, pero "Chila" le soltó otro de sus gargajos en el rostro. Esa leperada le costó una dura sanción.

En un juego del Vélez contra el River Plate, cobró una falta desde la mitad de la cancha y tiró un pelotazo largo al ver adelantado a Germán Burgos. El esférico surcó el cielo hasta caer en la portería rival y superar al "Mono" en su estirada. Una genialidad.

"Cuando fui a impactar a la pelota, le dije al árbitro: 'Agáchese o lo mato'. Hoy la gente de Vélez vio un gol histórico, para el recuerdo. ¿Qué dirán ahora los periodistas que me critican?", dijo.

Chilavert siguió ganando títulos en Francia y Uruguay y jugó dos Mundiales con Paraguay. Acabó su alargada carrera con 62 goles en partidos oficiales.

Se convirtió en leyenda única del futbol paraguayo y del mundo. Repudiado y adorado por igual en varias latitudes. Su destino a lo mejor, como alguna vez mencionó, no era pasar sin ser notado en el futbol.

"He tenido muchos enfrentamientos dentro de un campo de juego. ¿Qué esperaban? Con esta cara que tengo debo hacer papel de malo, es mucho más fácil. De bueno, no puedo. El futbol está lleno de envidiosos, pero no me preocupa: la envidia es el impuesto al éxito".

Ahora Chilavert desea inscribir su candidatura para ser dirigente de la Conmebol, en las elecciones del martes 26 de enero, en las que se buscará al sucesor de Angel Napout, quien cumple con un arresto domiciliario tras su participación en el escándalo de corrupción que padece la FIFA.

¿Se imaginan al gran bulldog como dirigente del organismo?

Mail: san.cadilla@mural.com
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