miércoles, 27 de enero de 2016

Columna San Cadilla Mural - 27 Enero 2016

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El despistado

Metodista, puntual en sus anotaciones, amable y siempre portando una pluma azul y una roja, Juan Carlos Osorio se aventó ayer una buena puntada.

Primero dijo el colombiano que no le cerraba la puerta a los naturalizados y que por eso hasta consideró llamar a los argentinos Guido Pizarro, de Tigres, e Ismael Sosa, de Pumas, ah órale, suena bien, peeeeeeeeeero (ese inoportuno "pero" que nunca falla) luego reveló que optó por no convocarlos al enterarse que ambos jugadores habían tenido participación oficial con una selección de su país y además que el de UNAM ni naturalizado es Jajajajaja ¡Plop!

Algunos vieron la declaración del colombiano como un dato innecesario, otros consideraron que simplemente fue honesto, pero unos más pensaron que se exhibió a sí mismo como un técnico que no está del todo informado al momento de analizar quiénes son elegibles.

Sin embargo, acá entre nos, la intención de Osorio y la estructura de Selecciones Nacionales fue lanzar esa revelación a manera de termómetro para medir la reacción en el medio ante la real posibilidad de llamar a nuevos jugadores no nacidos en México.

¿Qué opino yo? Pues que si llama a tipos como Pizarro, seguro no habría muchos cuestionamientos, aunque para ser sinceros, contenciones mexicanos es lo que menos le falta al Tri, pero en donde sí abarató la convocatoria fue con Sosa, ¿o me van a decir que no hay atacantes nacionales de ese nivel?

Peces o pescados

Los que de plano ya se sienten con el anzuelo en la boca y hasta con la salsa de zarandeado untado sobre las escamas para caer en las brasas del infierno del descenso son los Dorados de Sinaloa.

Así como lo leen amiguitos. Resulta que en Culiacán, el clima pesimista ronda entre los propios pateabalones, quienes ya ven muy complicado lograr los 25 puntos que necesitan para salvarse -con 42 por disputar- cuando no han sumado uno solo de 9.

Con decirles que ya algunos futbolistas andan previendo desde ahora la mudanza y hasta la escuela de los niños para junio, con lo que creen es un inminente cambio de ciudad.

Recién contrataron al delantero argentino Matías Caraglio, pero más que refuerzos, lo que necesitan es una terapia mental, porque ni las tácticas ni los conocimientos del técnico Luis Fernando Suárez son suficientes.

Así que más que peces no duden que, de seguir así, en la jornada 8 ya sean los pescados de Sinaloa.

Hospitalito

A quien le está lloviendo sobre mojado es a Matías Almeyda, quien ayer de plano se resignó no sólo a perder a dos defensas por lo menos una semana más, sino al portero titular José Antonio Rodríguez por un desgarre.

En el ánimo rojiblanco hubo quienes se alarmaron por el pequeño hospital que ya hay en el redil, aunque otros ven esta lesión como una oportuna ventana para ver si Rodolfo Cota le quita el puesto.

Toño no se ha visto del todo bien en el arranque y quizá por eso ya tiene su club de detractores. Yo sigo pensando que es un chavo con grandes cualidades. Al tiempo.

Preocupados

El que ya tiene preocupada a la directiva del León es Mauro Boselli, quien nomás no se recupera de una lesión en un tobillo desde pretemporada.

Ya aquí les había contado que en pasados torneos, el goleador no confiaba del todo en el cuerpo médico y por eso prefería venir a Guadalajara para atenderse en la clínica de Rafael Márquez con su paisano Luis Fosati.

En lo deportivo el equipo leonés no ha resentido su ausencia, porque el refuerzo Germán Cano le ha suplido con goles, pero la afición ya comienza a preguntar por él. Se habla que tiene para tres semanas más.

Lo peor para Juan Antonio Pizzi, es que tampoco podrá contar con el "Gallito" Vázquez ni con el ex Chiva, Jorge "Chatón" Enríquez, también lesionados.

Mail: san.cadilla@mural.com
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