jueves, 7 de enero de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 07 Enero 2016

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Drama en el paraíso

Dicen que va a estar difícil que el Atlante vuelva a jugar por la Final del Ascenso MX, pues a pesar del esfuerzo que hicieron los Potros de Hierro para tratar de buscar su regreso al Máximo Circuito, las cosas no cambian allá por Cancún.

No hay presupuesto, cada vez entra menos dinero a las arcas, ya no hay mucho qué vender y hasta hay algunos adeudos con los antiguos socios minoritarios del conjunto azulgrana.

Con este panorama y la negativa de Alejandro Burillo para invertirle al plantel, se ve muy complicado que puedan volver a ponerse en los primeros lugares, ahora que este equipo había venido jugando con muchos sacrificios en todos los sentidos.

Los jugadores están rezando para que este 2016 las quincenas no se atrasen tanto como el año pasado, sobre todo porque el América ya terminó de pagar la carta de Michael Arroyo y ya no les va a entrar dinero fresco.

Ni modo, ahora sí que directiva y cuerpo técnico van a tener que apelar a que los jóvenes quieran hacer la hombrada de sacar el barco adelante por puro amor al arte, con la idea de destacar, para luego salir y ser vendidos. Todo esto en el amanecer de la derrota en la Final del Apertura, que perdieron con Ciudad Juárez.

El número mágico

Yo, como el 97 por ciento de los aficionados al futbol, no soy muy ducho para las matemáticas. Pero en los torneos de Clausura, me gusta estar "sobres" en el asunto del descenso para seguir el drama que viven los equipos más malos de la Liga MX, con cierto conocimiento de causa.

A falta de 51 puntos por disputar, todo puede pasar, porque el benjamín, Dorados, es justamente el que está en el fondo de la Tabla de Cocientes por la volatilidad de su promedio, el cual se divide cada semana entre la cantidad de partidos disputados desde que volvió a Primera, a diferencia de los otros clubes, que agarran cinco torneos para atrás.

También por esto es que el Gran Pez es el único equipo que tiene un "número mágico", que en cristiano significa la cantidad de puntos que debe hacer para salvarse sin importar que sus rivales triunfen en todos sus juegos.

En el caso de Dorados, esa cantidad es 34 puntos. Si los suman, aunque Morelia, al que tiene arriba, gane sus 17 juegos, en Culiacán no habrá lágrimas.

Dicho lo anterior y aunque ahora suene a utopía, el técnico culichi, Luis Fernando Suárez, ya sabe a lo que le debe tirar, y aunque la meta va a cambiar cada semana de acuerdo a lo que sumen o pierdan todos los inmiscuidos, creo que ponerse una meta así puede motivar al equipo a tirarle a lo más alto y olvidarse del descenso en el proceso.

Yo creo que es lo que haría Pep Guardiola ¿no?

Mail: san.cadilla@reforma.com
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