viernes, 29 de enero de 2016

Un tuzo muy rayado

Anuncios
México, Monterrey, viernes 29 de enero del 2016

Cuando era niño, Omar González repasaba álbumes llenos con decenas de fotografías de su tío, el ex jugador del Monterrey Everardo Rodríguez Plata, mientras soñaba con un día convertirse en futbolista profesional y quizá jugar con los Rayados.

Aunque nació en Estados Unidos, sus abuelos son originarios de Allende y Montemorelos, y cuenta con más familiares en Villa de Santiago y Monterrey, por lo que parecía lógico que alguna vez defendiera los colores azul y blanco de los regios.

Las vueltas del destino han traído al defensa central al futbol mexicano, sí, pero para jugar con el Pachuca, que este sábado recibirá al Monterrey en el Estadio Hidalgo por la Jornada 4 del Clausura 2016.

"Si se hubiera ido al Monterrey yo encantadísima", dice riendo su madre María González desde Dallas, donde vive.

Omar es el menor de los cuatro hijos que procrearon Adrián González y la señora María. Ella es hermana de Rodríguez Plata, quien en su época como jugador llegó a ser capitán de los Rayados y se caracterizaba por sus "cardiacos" cobros de penalti.

El tío Lalo fue el ejemplo seguir del actual defensa central de los Tuzos para ser profesional.

"Fue a partidos de los Rayados y tiene fotos. Como Lalo tiene un álbum con recortes de periódico, (Omar) veía a su tío. (Rodríguez Plata) Empezó de delantero y luego jugó de defensa, que es la misma posición de Omar", cuenta su mamá.

A los 15 años, Omar fue seleccionado por Estados Unidos y metió el gol de la clasificación al Mundial Sub 17 de Perú 2005. Recibió una beca de la Universidad de Maryland y cuando le faltaba un año para graduarse, el Galaxy de Los Ángeles lo reclutó.

Jugó siete temporadas en la MLS y aunque lo buscaron los Rayados, Tigres y el Cruz Azul, fueron los Tuzos los que lo atraparon.

El juego de mañana no será la primera vez que el mundialista en Brasil 2014 enfrente a los Rayados. En el 2013 se midió a ellos en las Semifinales de la Liga de Campeones de la Concacaf y toda la familia estuvo en Monterrey para verlo.

"Lógico, íbamos con la playera del Galaxy y abajo la del Monterrey. Estuvo divertido, pero se entiende, somos Rayados de corazón, pero apoyando a la sangre", comentó la señora María.

Esta vez no estarán en Pachuca, a donde piensan viajar hasta marzo, pero desde lejos lo que desea es lo mejor para su hijo.

"O que sea un empate", dice riendo.


Por: Fernando Vanegas 
Anuncios