lunes, 8 de febrero de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 08 Febrero 2016

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Las dos caras de la moneda

Suenan y suenan nombres para ocupar la portería del América en sustitución de Moisés Muñoz, pero me cuentan que el arquero azulcrema no presta atención a ninguno de los rumores.

Moy es uno de los hombres más disciplinados del club, de los que menos problemas dan y, aunque sabe que su contrato termina en diciembre de este año, ni siquiera ha ido a tocar la puerta de la directiva para ver qué hay de cierto con este desfile de candidatos para tomar su puesto.

Muñoz prefiere trabajar y cuidarse al máximo porque sabe que esa va a ser la única manera de alejar los nubarrones. Además, me dicen que en el tema de la alimentación también se ha aplicado, pues luego de haber acudido al nutriólogo por recomendación del entonces técnico de la Selección, Miguel Herrera, su físico, ampliamente criticado, mejoró.

En contraparte, el segundo arquero Hugo González es quien sí está nervioso, porque siempre pensó que iba a ser el relevo natural de "Moy".

Más le hubiera valido al joven aceptar la oferta de Carlos Reinoso para irse al Veracruz porque allá hubiera sido titular. Ahora anda preocupado por su futuro dado que tampoco quiere pasar a ser el tercer arquero y luego perderse como otros tantos, como ha ocurrino "n" mil veces.

Querían trato especial

Si bien Racing Club llegó con varias figuras a la Ciudad de México el lunes pasado para enfrentar al Puebla por la Primera Fase de la Copa Libertadores, apenas pisó el País y Diego Milito se sintió toda una deidad y de plano no peló a nadie, ni a los aficionados argentinos que se echaron el viaje de más de 10 horas desde Buenos Aires.

Pero pronto tuvo que poner los pies en la tierra, primero por el retraso de hora y media para salir del aeropuerto, y luego porque Milito y todo el plantel del club de Avellaneda tuvieron que caminar entre los mortales para tomar el autobús que los iba a llevar a Puebla y que se encontraba a la salida de la Terminal 2.

A los directivos de La Academia no les pareció mucho que los jugadores se mezclaran con la gente, como si los mexicanos pensaran en abalanzarse sobre ellos cual estrellas de rock, y uno incluso de atrevió a pedir que el vehículo ¡se metiera al lobby!, lo que provocó la risa hasta de la propia gente de Racing.

Para su mala fortuna, toooda la plantilla debió pasar como gente normal y caminar hasta el camión, e incluso a Milito lo castigó el karma porque, ya arriba del bus, un aficionado se coló entre la seguridad y llegó hasta el lugar del "Príncipe" para pedirle que firmara una bufanda del Inter de Milán.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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