jueves, 11 de febrero de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 11 Febrero 2016

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El corazonzote de Arroyo

Me enteré de que el buen corazón que demostró Michael Arroyo en diciembre pasado al regalar camisetas allá en el barrio de Las Malvinas, en Ecuador, donde creció y es considerado uno de los más rudos de todo Ecuador, no fue pose de un día, sino que detalles como ese son una práctica común del jugador del América.

Esta acción que tuvo en la Navidad se hizo muy popular porque gozó de cobertura de la prensa ecuatoriana, pero me enteré por ahí de que en otras oportunidades, sin la necesidad de que estén los medios ahí al lado, también lo ha hecho. El tema de llevar cosas para regalar a su gente de Las Malvinas es constante, ya sea ropa, deportiva o no deportiva, zapatos, alimentos y hasta dinero para algunos casos de mayor necesidad.

Y en especial sucedió con uno de los primeros entrenadores que tuvo en el barrio y quien últimamente pasó por momentos nada gratos en lo económico. Apenas se enteró, Micky fue a buscarlo hasta Ecuador no sólo para echarle la mano, también lo acompañó a varios lados para solucionar sus asuntos, y hasta de paseo se lo llevó.

Me cuentan que otros jugadores de la Selección de Ecuador, como Walter Ayoví, le tienen gran consideración a Arroyo por esos gestos, tanto que ya han hecho intentos por seguir sus pasos y ser de alguna forma agradecidos con la gente que en algún momento los apoyó.

El americanista podrá fallar goles o acumular tarjetas amarillas o rojas, pero parece que la gratitud no se le olvida, haya o no cámaras de televisión para atestiguarlo.

Álvaro Flores sigue aquí

Resulta que ahora que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial se lanzó a las oficinas de los López Chargoy para clausurarlas por el uso indebido del nombre del Puebla FC, que pertenece a Ricardo Henaine y no se lo han pagado, salió a la luz que la persona que dio la cara por la familia que ahorita controla a La Franja fue Álvaro Flores.

¿Cómo? Sí, el mismo al que suspendieron un año por sus actos racistas contra el jugador Efraín Cortés, y dejó manchadísima la imagen del conjunto poblano.

Dicen los que anduvieron por ahí en la zona de Huexotitla, en Puebla, que cuando llegó la gente del IMPI, el contador Flores recurrió a su fiel estilo y casi casi se les puso al brinco a los inspectores, mientras los López Chargoy aplicaron la "graciosa huida" para que en el acta constara que no los encontraron.

Y aquí yo me pregunto: ¿qué tanto peso tendrá para los López Chargoy este personaje, que sigue ahí a su lado pese a todo el numerito del racismo que armó? No sólo los dejó mal parados, sino que generó una mancha para el Puebla al ser casi el primer sancionado por racismo en México, y aún así le tienen toda la confianza.

Ojalá así confiaran los directivos en sus entrenadores, no habría tanta corredera.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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