miércoles, 24 de febrero de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 24 Febrero 2016

El huracán Britos

Vaya momento el que eligió el cuerpo técnico de Pumas para prescindir de un jugador porque hizo berrinche al salir de cambio en un partido, justo cuando el equipo entró a la carga pesada de trabajo por la encimada de la Copa Libertadores con la Liga MX y cuando se requiere de todo el plantel posible para encarar los dos torneos.

El tema es que los Pumas mandaron a la congeladora a Matías Britos por aquello de su molestia tras ser cambiado ante Emelec y ya desde el domingo pasado apareció en la Sub 20, y su técnico sólo comentó que le tocó esa actividad como a cualquier otro jugador y porque ya tenían a muchos jugadores en la banca. Bueno, ahora parece que ya tienen muchos hombres en los entrenamientos porque Britos no ha estado en las prácticas con el primer equipo en lo que va de la semana.

Bien dice el refrán que hablando se entiende la gente y creo que ya quedaron muuuy atrás los tiempos en los que los papás les ponían una zarandeada con el cinturón a sus hijos cuando se portaban mal o no les hacían caso. Hay ramas de la pedagogía como la didáctica y de la psicología como la persuasión que no le caerían mal a algunos entrenadores para poder solucionar conflictos y no recurrir precisamente a la confrontación en momentos inoportunos.

Ya veremos cómo reaccionan los amigos de Britos en el vestidor, porque para nadie es un secreto la gran relación que lleva con varios de los extranjeros del equipo, a los que seguuuramente no les cayó nada bien lo que pasó con su cuate.

Cliente frecuente

Vaya que el tiempo que ha estado Ventura Alvarado en América no lo ha desperdiciado, y no me refiero únicamente al aspecto deportivo.

El joven defensa azulcrema ya es bien conocido en un local de gorditas que está muy cerca del Nido de Coapa, (uno que tiene años e incluso llegó a frecuentar el hoy multicitado Cuauhtémoc Blanco) tanto que hasta hace sus pedidos por teléfono para no hacer fila al llegar por la comida.

La semana pasada, tras la ardua práctica en las instalaciones americanistas, Alvarado salió del club en su carro y apenas se aparcó afuera del local de fritangas, y uno de los chavos que atienden de inmediato se fue a buscar una bolsa.

Casi sin decir palabra, el zaguero tomó el paquete, algo grandecito, y pagó, para luego regresar a su carro y agarrar rumbo.

Bien dicen que ser futbolista suele ser una ventaja y al menos Ventura supo explotarla para darse el gusto de comerse una rica gordita de chicharrón sin tener que repartir autógrafos.

Mail: san.cadilla@reforma.com