viernes, 26 de febrero de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 26 Febrero 2016

¡Hasta aquí!

Alejandro Irarragorri, presidente del Santos, no la pasó muy bien en su visita al Olímpico Universitario el domingo y no me refiero al resultado.

El directivo y su familia, además del vicepresidente Alberto Canedo, padecieron la incomodidad de ser ubicados en el palco de los visitantes desde hace un par de torneos, el cual está en la planta baja de la cabecera sur del inmueble y la visibilidad es pésima.

Por ello, la directiva santista pidió un cambio y tras dialogarlo fue movida al 126, antes del cinturón de policías que la SSP-DF para proteger a la porra visitante que ocupa esa misma cabecera. Sin embargo, tampoco gustó, pues está en un tiro de esquina y tampoco se ve bien, por lo que los movieron a otro palco un poco más cercano a la media cancha (128), que estaba menos mal.

Ya era hora de que alguien pusiera un alto porque es ridículo que en Pumas traten a las directivas visitantes como a barristas, al darles el peor lugar posible, quesque para protegerlos.

Esta barbaridad tiene su origen en la misma afición universitaria, que más de una vez agredió a directivos visitantes cuando estos ocupaban uno de los palcos contiguos al Túnel 2, y las autoridades del inmueble en lugar de hacer su chamba y proteger a los agredidos y castigar a los agresores, prefirieron aislar a los visitantes con "motivos de seguridad".

Ojalá y que el grito de Irarragorri tenga eco en otras directivas y ya no se dejen.

Diabólico plan B

Dicen que en Toluca ya hay Plan "B", pues me cuentan que la directiva llegó a su límite con las poses y los arranques emocionales del técnico José Cardozo y no lo aguantan más.

En la Liga MX sólo ha ganado un partido y eso tiene muy preocupada a la cúpula de los Diablos Rojos, que esperaba mejores resultados y, sobre todo, un estratega que no diera tantos problemas, porque así como un día está de buenas, al otro amanece mal, pensando en que todos están contra él. Los jugadores ya no saben ni para dónde hacerse.

Es cierto que le fue bien en el arranque de la Libertadores, pero ahora le toca visitar al San Lorenzo y un resultado negativo podría precipitar su salida.

En la zona de calentamiento ya estira un viejo conocido, José Manuel de la Torre, quien dejó buenos recuerdos -2 títulos- y, aunque peca de ser serio y tiene un genio peor que el de Gargamel, evita las polémicas, se entiende bien con la directiva y al jugador lo trata con respeto.

Mail: san.cadilla@reforma.com