lunes, 7 de marzo de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 07 Marzo 2016

Más vale prevenir

Debido a la inestabilidad económica y política que se vive en Venezuela y la dificultad por hacerse de artículos de primera necesidad, en las oficinas de Pumas optaron prevenir a lamentar.

Los administrativos del cuadro de la UNAM decidieron que el viaje al país sudamericano para enfrentar este miércoles al Deportivo Táchira por la Copa Libertadores, se hiciera con una buena dotación de papel de baño, toallas, jabones y otros menesteres, por si acaso llegan a hacer falta una vez por esos lares.

Esta preocupación salió también porque el juego no será en la capital Caracas, sino en San Cristóbal, una pequeña ciudad al este del país, que no tiene aeropuerto (el más cercano está en San Antonio del Táchira, a una hora de camino en carretera).

Por ello, en la planeación del viaje a Venezuela no sólo se determinó llevar un cuadro alterno, también artículos de primera necesidad, que, como dice el dicho: mejor tenerlos y no necesitarlos, a necesitarlos y no tenerlos.

¿Y la rivalidad?

Nació el equipo de futbol profesional del Instituto Politécnico Nacional, el FC Politécnico, que jugará en la Segunda División y buscará ir escalando para, algún día, aspirar a un Clásico Universitario con el Club Universidad Nacional en Primera.

Para nadie es un secreto que entre el Poli y los Pumas hay un pique histórico, ya sea académico o en el futbol americano, en el que sí se arman buenos partidos con todo y quema de burro y puma.

¿A dónde voy con todo esto?

Pues que resulta extraño que el Poli haya escogido como padrino para este proyecto, junto a José Antonio García, ex presidente del Atlante, a ¡Manuel Negrete, uno de los máximos ídolos auriazules y, obviamente, declaradísimo puma de corazón!

Me puse a hacer un poco de memoria y recordé que, cuando el equipo de la UNAM se fundó en 1954, varios de sus jugadores e incluso el técnico Rafael Garza Gutiérrez provenían o tenían pasado en el América. En ese entonces, felinos y Águilas no tenían rivalidad, que se fue forjando a lo largo de los años. A ver si se vuelve a dar algo así.

Que vengan las tortas

Marc Crosas le entró duro a los entremeses ayer en el Olímpico Universitario, donde se empacó ¡dos tortas antes del descanso!

El catalán le entró con alegría a la comida, con merecimientos, luego de que por fin regresó a la actividad oficial tras su delicada lesión de rodilla y larga rehabilitación. Crosas jugó el primer tiempo con la Sub 20 del Cruz Azul para, poco a poco, recuperar ritmo y confianza con miras a volver a Primera División.

Supongo que después de superar un trance así, todo mundo merece una torta, o dos, ¡o las que sean!

Mail: san.cadilla@reforma.com