miércoles, 23 de marzo de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 23 Marzo 2016

Franja perseguida

Los 15 puntos que ha conseguido y lo tienen en media tabla, a sólo uno de zona de clasificación, le han dado el valor a Pablo Marini de declararse "invitado indeseable" para la Liguilla y denunciar desde hoy, cuando faltan aún seis juegos para que llegue la Fase Final, que los árbitros y la Liga MX están persiguiendo a su Puebla.

Aunque Christian Bermúdez le puso un buen pisotón el domingo al "Gringo" Torres en el duelo de los Camoteros contra Tigres, el técnico poblano tachó de injusta la roja que vio su futbolista y sugirió entre líneas que le están cargando la mano a su equipo, con toda la intención de fastidiarlo.

Independientemente de que esto sea o no cierto, lo cual está cañón demostrar, Marini tiene un don para trabajar muy bien la mentalidad de sus jugadores y, si les vende bien la idea de que la Liga los está persiguiendo, también puede convencerlos de que la mejor forma de demostrarle a todos que no pueden con ellos es echarle los kilos y ganarle a todos, árbitros incluidos.

Así que, agárrate mundo, porque ahí viene el Puebla.

Confusión nocturna

Bien dicen que de noche todos los gatos son pardos y, en el caso de los felinos que juegan en CU, lo confirmaron de una manera muy simpática.

Vaya oso que pasaron algunos aficionados de Pumas al terminar el juego del domingo pasado ante Monarcas Morelia y todo por el cambio de horario del juego, o al menos en eso se pueden escudar ellos.

Resulta que al finalizar la victoria 4-2 sobre los purépechas, y como ya es costumbre, varios seguidores auriazules se juntaron afuera del túnel 18 del Estadio Olímpico Universitario para ovacionar a sus héroes.

El problema fue que, a diferencia de cada 15 días que esta tradición tiene lugar a las 14:30 horas, esta vez, con la noche a todo su esplendor, la luz no fue buena aliada de los presentes, que confundieron a un jugador.

Cuando la gente vio la silueta de Luis Quiñones salir del túnel para entrar al autobús, que ya estaba estacionado, comenzó a gritar "¡Fideeel, Fideeel!", en alusión a su colega que participó en el encuentro, provocó un gol y cuya apariencia física, a modo de defensa para mis cuates despistados, tiene bastante parecido con la de Luis.

El caso es que cuando repararon y afilaron las miradas para darse cuenta de que no se trataba de Martínez, sino de Quiñones, quien para colmo ni jugó, los aficionados se dieron cuenta de su error y mejor se quedaron callados, pero ya con el oso a cuestas, y ya ni pidieron autógrafo al jugador que pensaron que era otro.

Estaba oscuro, pero las caras sonrojadas fueron evidentes.

Mail: san.cadilla@reforma.com