lunes, 11 de abril de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 11 Abril 2016

Nombres, nombres

A mediados de este 2016, el presidente de Pumas, Jorge Borja Navarrete, termina su segundo mandato al frente del equipo y ya por los rincones suenan algunos de los candidatos al puesto.

Quizás a muchos de ustedes no les suene el nombre de Rodrigo Ares de Parga, pero los clavados en la historia del cuadro de la UNAM recordarán que fue gerente de operaciones en el mandato de Arturo Elías Ayub, allá en 2005.

Este personaje, de férreo carácter, al salir del club le entró un rato a la onda de promotor (2007) y luego se hizo de un puesto en la Comisión Disciplinaria de la FMF (2012).

Una de las razones para pensar que Ares de Parga puede luchar por la silla universitaria que dejará Borja Navarrete es su relación con el rector, Enrique Graue, con quien ya ha coincidido en diversos proyectos.

Si bien todavía falta un rato para que llegue la asamblea en la que se decidirá el futuro del club -terminando el Clausura 2016-, no está mal que los aspirantes ya vayan haciendo campaña y así prevengan antes de que lamenten.

Roto por dentro

Dicen que al perro más flaco se le suben todas las pulgas, y junto a los problemas de adeudos de salarios y premios que han vivido los Jaguares, también ya se vio que en lo futbolístico no andan muy bien que digamos desde hace algunas semanas. Ni cómo ocultarlo después de la paliza de 6-0 que les dio el Monterrey.

Pero eso no es todo.

Me comentan que producto quizás de todos los líos a nivel administrativo y financiero, ya comenzaron a emerger diferencias entre los integrantes del equipo, después de que la unión había sido lo que los sacó adelante ante la adversidad de la falta de pagos.

Sucede que en la semana previa al juego ante América, en que también perdieron, hubo algunos jugadores, entre ellos un defensa que no diré quién es -sólo sé que tiene un hermano en Santos-, se quejaron de unos ejercicios que les puso el preparador físico, en plena incertidumbre de si les pagaban o no.

La forma en que se quejaron fue así como de que les daba mucha flojera realizarlos, lo cual alcanzó a ser escuchado por un auxiliar técnico, que luego luego fue a decirle a su suegro... perdón, al entrenador Ricardo La Volpe, quien obviamente no vio con buenos ojos la situación y ya anda tomando las medidas necesarias de forma interna.

Aún faltan cuatro jornadas y ahí se va a ver a qué grado de descomposición llega el asunto, porque si otra vez no hay paga y comienzan los problemas internos y la separación, eso se volverá un polvorín, y más con alguien de poca paciencia como La Volpe.

Mail: san.cadilla@reforma.com