miércoles, 27 de abril de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 27 Abril 2016

¿El fin de las barras?

Pues me comentaron que las gestiones de la gente de Santos para que no les veten el estadio después del broncón que se armó entre sus aficionados y los de Tigres se van moviendo bien, sobre todo porque el tema no paró en acudir hasta la instancia más alta de la Liga MX, sino llegó hasta la mismísima secretaría general, como apelando al pasado de quien está ahora en esa oficina, o sea Guillermo Cantú.

Santos está moviendo cielo, mar y tierra para que no les caiga tan pesado el asunto del castigo y más porque el último partido en el Corona en la Fase Regular es contra las Chivas, lo que significa una lanota en la taquilla, y así como que optar por la puerta cerrada pues no es una gran opción que digamos.

Desde antes de que se viniera lo de la investigación por parte de la Disciplinaria, ya Santos se había entrevistado con altas esferas para explicar el caso y me dicen que en lugar de irse contra los laguneros, el tema que va a ponerse sobre la mesa en la próxima junta del Comité de Desarrollo Deportivo de la Liga es el de finalmente cortar de tajo la raíz de todos los problemas: las barras, que tanto daño le hacen a la imagen de la Liga MX y a los bolsillos de los clubes, que tienen que soplarse multas y cuantiosas pérdidas cuando les vetan los estadios.

Así que agárrense, porque a la mejor ni siquiera van a vetar a Santos, que la libraría sólo con una multa, pero sí castigarían a las barras de Tigres de alguna manera y tal vez para el próximo torneo ya haya mecanismos para extinguir a estos "grupos de animación", que, como todos sabemos, viven de favores de varias directivas.

Todos a callar

Déjenme les platico que la tormenta en Cruz Azul ha cambiado las formas que se llegaron a ver durante la primera mitad del Clausura 2016.

A un paso de quedarse sin Liguilla por cuarto torneo en fila, los futbolistas de La Máquina ya no dicen ni pío afuera de La Noria para no empeorar con alguna genial declaración el mal momento del equipo.

Pero no crean que lo hacen porque no tienen palabras para explicar la debacle. No, señor, resulta que la orden vino directito del "Jefe".

Si antes los jugadores de repente hablaban de lo bien que el equipo marchaba desde su coche y tras firmar autógrafos, ahora se la piensan dos veces o de plano ni voltean. Y ¿cómo no? si Tomás Boy ya les dio un jalón de orejas a algunos, a quienes mató con la frase de que antes de hablar, deberían ponerse a jugar.

Tal vez Boy considera que el silencio ayuda a la concentración del golpeado plantel, pero también parece que no tienen aplomo para poner el pecho a las balas.

Mail: san.cadilla@reforma.com