viernes, 6 de mayo de 2016

Columna San Cadilla Norte - 06 Mayo 2016

Mario le habla

De pronto, Cemex decidió quitar de su puesto de presidente felino a Gonzalo Escámez Sada y poner a Mario Castillejos Valle, hombre de futbol en esta Ciudad.

Lo recuerdo perfectamente: fue el 13 de diciembre del 2004, era martes, por la mañana ya sabía que venía Mario al puesto y horas después lo presentaron. El técnico en ese momento era Leonardo Álvarez Piñones.

Nunca salió publicado, pero la primera acción, rápida, que iba a hacer Mario, era poner a Tomás Juan Boy Espinoza como entrenador del equipo.

"Sé que esto va a ayudar. La gente lo quiere, Tomás quiere y yo estoy aquí para que equipo y afición estén contentos. Pásame el celular de Tomás", me dijo en privado esa vez Mayito, como lo conocen sus amigos.

Castillejos quería traer a Boy. Sabía que esa decisión iba a ayudar a que la afición lo aceptara, pues desde el primer momento hubo críticas por el pasado rayado que tenía el ahora comentarista de Televisa.

Como en ese tiempo yo hablaba y entrevistaba a Tomás Juan, le dije a Mario que primero me dejara llamarle, pues quería amarrar que la exclusiva fuera mía (siempre me ha gustado ganar notas).

Le pido entrevista a Tomás, me dice que prefiere no hablar de eso, que él esperaba a que lo llamaran de Tigres, que con gusto les diría que sí, pero tras una buena negociación.

Le di el celular al presidente felino y ellos hablaron. Obvio yo siempre atrás de la nota, esperando a que se arreglaran para soltar la exclusiva.

Platicaron Boy Espinoza y Castillejos Valle. Le hablé al presi y me dijo: "Ya hablamos, él está dispuesto a venir y yo le diré a Cemex que es el técnico que yo quiero. Ya vimos temas importantes y a los dos nos parecen".

Eso fue el miércoles 14 de diciembre. Era el segundo día de Mario en el puesto.

El segundo día

Le hablé a Tomás Juan Boy Espinoza para preguntarle, y me dijo: "Muy bien, ya hablamos, me quiere y yo quiero, serás el primero en sacarlo, aguanta un poco. Ya hasta vimos jugadores para traer. Nunca había estado tan cerca del equipo como ahora".

Tal vez Tomás Juan no se dio cuenta, pero en sus palabras pude percibir una entonación de alegría, de emoción, de un sueño que estaba a punto de cumplirse.

Mario Castillejos estuvo muy ocupado en su nuevo puesto y fue hasta la noche cuando lo pude localizar para saber cómo iba la negociación.

"La gente de Cemex sabe que lo quiero, en eso ando. Me pondré firme. Es muy importante para mí traerlo, muy importante para que la gente vea que quiero el bien del equipo. Ellos lo añoran", me dijo, siendo que Leo Álvarez era aún el DT felino.

Claro, y debo ser sincero. Era el DT aún, pero en cualquier momento podía ser removido, dado el mal torneo que había tenido.

Ése fue el fin del segundo día de Mario, el miércoles 14 de diciembre del 2004. Fue el segundo, pero el primero viendo los pendientes.

Silencio sepulcral

El jueves 15 no cambió mucho: Tomás Boy y Mario Castillejos volvieron a hablar, estaban cocinando el equipo que armarían. "El Jefe" estaba muy emocionado, eso lo recuerdo tanto como el día que conocí a Doña Sanca (cómo olvidarlo, si es el amor de mi vida. ¡La Doña, no Tomás Juan!).

Hablé por décima vez con ambos y estaba a punto ya de darse. Era cuestión de horas o un día.

Pero se llegó el viernes 16 de diciembre. Era el día importante cuando Tomás debía ya -por fin- ser el DT de Tigres. Ya estaba cada vez más cerca.

Pero de pronto llegó la información: "Mario Castillejos ya no es más el presidente de Tigres". Unos dijeron que lo despidieron y otra versión fue que renunció ante las presiones. Era lo de menos, ya no era más.

En ese tiempo, 2004, no había para nada Twitter, así es que la comunicación era muy lenta.

"Riiing, riiing...", le llamé a Tomás para informarle.

"¡Cómo estás, cabroncito!", era una de sus palabras que más repetía, "cabroncito".

"Te tengo que decir algo, Tomás", le dije.

"Espera, primero yo te digo. Ya vi a dos jugadores. El armado se está dando. Vamos a...", me explicaba emocionado.

"Tomás, Tomás...", lo intenté interrumpir para informarle de la noticia, pero no pude.

"Créeme, esto se está armando. Ya debe ser en cualquier momento, mientras yo ya tengo mi equipo de trabajo, sólo esperamos que se arregle todo, y vas...".

"Tomás, déjame hablar: Castillejos ya no es más el presidente de Tigres, acaba de salir. Se acabó todo".

Detrás de la bocina, o mejor dicho del otro celular, se escuchó un silencio sepulcral. Podía oír -incluso- la respiración misma de Tomás Juan.

"¿Es en serio?", lo oí preguntarme con una voz seria, ronca, con un tono muy distinto al de esos tres días.

"Sí, siento decirte que sí. Se acabó tu sueño", le contesté.

"¡Pero cómo, cóóómo, si ya estaba casi adentro...", lo dijo con voz cada vez más baja, lenta, como cuando ya no quieres hablar más... ¡y se despidió!

Ésa, amigos míos, ha sido la ocasión en la que más cerca estuvo Tomás Juan de venir a los Tigres.

...Y dudo mucho, pero muchísimo, que se vuelva presentar.

PD: Por no decir: "No habrá otra ocasión".

Mail: sancadilla@elnorte.com