domingo, 19 de junio de 2016

Columna San Cadilla Mural - 19 Junio 2016

El invitado incómodo 

"México debería jugar en la Conmebol la clasificación al Mundial para subir su nivel", una frase que abre el debate entre los aficionados y que casi siempre termina con el argumento contundente "No, porque luego no vamos al Mundial".

Tal vez los más pesimistas tengan la razón, pero ¿si el Tri actual fuera como aquel invitado incómodo que se ganó el corazón de la afición en aquel verano de 1993 y que le alcanzó para un subcampeonato?

LA SORPRESA

El 15 de junio de 1993 se llevó a cabo la Copa América de Ecuador, en una edición en la que por primera vez, además de los 10 países de la Conmebol, se invitaron a dos selecciones de Concacaf, entre las cuales estaría el caballo negro del certamen.

Como casi unos completos desconocidos, y solamente con Hugo Sánchez como estandarte y los multicolores uniformes de Jorge Campos, este equipo, dirigido por Miguel Mejía Barón, dejó entre la afición mexicana uno de los más gratos sabores de boca, a pesar de que como siempre, no ganamos nada.

El benévolo sistema de competencia le permitió al cuadro tricolor avanzar a los Cuartos de Final, a pesar de estar en un grupo con Colombia, Argentina y Bolivia, pero ya montados en la fase de eliminación directa llegaron las sorpresas.

NO TODO ERA FELICIDAD

Antes de que la euforia por ver al Tri pelearle de tú a tú al gigante Argentina en la Final, la participación del combinado mexicano estuvo en duda, ya que la noticia de la celebración del Draft, por cuarta ocasión, caló hondo entre los futbolistas, pues desde que se realiza, nadie lo ha apoyado, bueno, nadie que no sea promotor o directivo.

Fueron días de incertidumbre y presiones hacia la Femexfut de parte de los líderes del equipo mexicano, quienes además pedían la continuidad de Mejía Barón, ya que se llegó a decir que una vez logrado el objetivo de clasificar al Mundial de Estados Unidos 1994 había terminado su labor.

Cinco días antes de que iniciara la justa, los futbolistas, encabezados por Javier Aguirre tuvieron una encerrona con los altos mandos de la Femexfut, entre los que estaba José Antonio García, y tras horas de diálogo, los jugadores doblaron las manos.

"Tuvimos una junta prolongada y provechosa que ha demostrado la unidad entre los directivos, además de que se ha entablado el diálogo con Javier Aguirre. México debe estar en la Copa América y comienza a darse el diálogo con los seleccionados", dijo el directivo.

El combinado azteca hizo un pliego petitorio previo a la competición con la intención de eliminar el Draft, además de pedir otras cosas como que el cierre de registros se alargara al menos hasta la mitad del torneo mexicano, que los promotores no intervinieran en las transacciones y absoluta libertad para contratarse, entre otras.

Al final, la negociación fue más ventajosa para los de pantalón largo, pero el Tri aceptó ir a competir a Ecuador con todo y los pronósticos que hablaban de un fracaso.

EL FANTASMA DE MACHALA

El debut de México en el torneo inició tal vez como todos pensaban, los de Mejía Barón cayeron 2-1 ante Colombia, en aquel juego que fue bautizado como "El fantasma de Machala".

16 de junio de 1993, los mexicanos enfrentaba a Colombia en el Estadio 9 de Mayo, en la ciudad de Machala, Ecuador. La lógica decía que la Selección comandada por jugadores como Carlos Valderrama y Adolfo "Tren" Valencia, entre otros, ganaría.

Precisamente el "Tren" adelantó a los colombianos, que tenían a una de sus generaciones más brillantes y salían también como favoritos. Un tiro de volea dentro del área venció a Campos, quien ataviado en su traje rosa, solamente voló para hacer más estética la anotación colombiana. Pero no contaban con que este Tri estaba para pelearle al tú por tú a los sudamericanos, con todo y que era un invitado a su Copa.

Así, llegó la reacción: Benjamín Galindo cobró un tiro libre que el portero Óscar Córdoba rechazó dentro del área, para que Zague, muy al estilo "Zague" se encontrara de rebote el balón y pusiera el 1-1 ante la alegría de unos aficionados que poco a poco comenzaban a simpatizar con los tricolores.

México era amplio favorito, dominaba, gustaba, generaba peligro y de repente... se fue la luz. Una de las torres del estadio se apagó, dejando buena parte del terreno sin iluminación. Se perdieron alrededor de 20 minutos, y cuando se reanudó el juego, parecía que sería mero trámite para que llegara el primer punto del Tri.

Lo que vendría después fue el gol que le dio el nombre a este encuentro, gracias al árbitro, quien se encargó de marcar como válido un gol fantasma, el "Fantasma de Machala", luego de un balón, que por mucho, no llegó siquiera la línea de meta cuando el silbante ya corría la media cancha, y pensar que años más tarde se nos haría normal que los árbitros de Conmebol nos acuchillen cuando vamos a sus torneos.

Un disparo dentro del área fue rechazado por Campos, en el contra remate, Víctor Hugo Aristizábal sacó un disparo ya con el "Brody" vencido, pero Ramón Ramírez, en la línea, rechazó el disparo para salvar la meta tricolor, sin embargo, el árbitro, sin apoyarse en su juez de línea, ya corría al centro del campo decretando el gol con que perdería la Selección Nacional.

DE MENOS A MÁS

Pasados los nervios y el coraje del debut, México se preparaba para su segundo partido, el que en teoría se debía perder y que estaba presupuestado. Los de Mejía Barón jugarían ante Argentina en el Estadio George Capwell, de Guayaquil. La albiceleste, por mucho, era favorita. En sus filas estaban Sergio Goycochea, Diego Simeone y Gabriel Batistuta. Línea por línea se vean superiores.

Con nada que perder ese 20 de junio, los mexicanos salieron más relajados y encontraron un premio a su insistencia en un tiro libre. Un madruguete dejó solo a David Patiño, quien fusiló a "Goyco" para el 1-0. La presión de los pamperos fue mucha y el partido terminó empatado 1-1 con un gol de Óscar Ruggeri.

El último partido fue contra Bolivia. México necesitaba un triunfo para aspirar a ser uno de los dos mejores terceros lugares, o no perder, y que las matemáticas les favorecieran para entrar a los Cuartos de Final.

Un 0-0 ante los bolivianos y la combinación de otros resultados, le permitió al Tri, con 2 puntos, ser el segundo mejor tercer lugar, por abajo de Paraguay, y ahora sí, a ver hasta dónde le alcanzaría la suerte.

En los Cuartos de Final llegó la mejor actuación de México. El cruce fue ante Perú, y se impusieron 4-2 para plantarse en Semifinales ante el anfitrión Ecuador.

El Tri se fue arriba con un penal que convirtió Alberto García Aspe. Después llegó el 2-0 con su ya recordado gol de volea.

De nueva cuenta Aspe, con un potente disparo de fuera del área, metió el 3-0 que sellaba la clasificación a Semifinales, David Patiño puso el 4-0 y sobre los minutos finales, Perú se acercó con un penal dudoso y luego con un gol en tiro de esquina a 8 minutos del final.

MALAGRADECIDOS

Llegó el turno de enfrentar las Semifinales. El apoyo que México había encontrado a lo largo de la justa, gracias a su forma de juego, y el carisma, ya no serviría de nada. El duelo por el pase a la Final lo disputarían ante el anfitrión.

El 30 de junio, y ante todos los pronósticos, dieron la sorpresa, eliminando a Ecuador, siendo un invitado nada cortés.

Para estas alturas del torneo, el Tri ya era otro. Lejos quedaron los problemas previos al viaje, la unidad dentro del grupo se mostraba, y con nada que perder, sabían que tenían la posibilidad de hacer historia, pues nadie daba un peso por ellos, y de completos desconocidos en Sudamérica, estaban a nada de acceder a la disputa por el título.

En un tiro de esquina, por fin Hugo Sánchez despertó. El balón botó dentro del área y de cabeza, el Pentapichichi puso el 1-0 que le abría el camino hacia la Final ante la incredulidad de los locales.

Ramón Ramírez escapó por la izquierda y con una soberbia definición ante la salida del arquero, colocó el 2-0 que metía a México a la Final para volverse a enfrentar a Argentina.

LA MISMA HISTORIA

Pero una cosa era enfrentarse a Argentina en la Fase de Grupos y otra muy distinta hacerlo en la pelea por el título, y fue ahí en donde los errores de antaño le volvieron a cobrar factura a México, para dejar una sensación agridulce entre la afición azteca, que soñó con la posibilidad de ser campeón, con todo y que el Tri estaba como primerizo e invitado en un torneo exclusivo para Conmebol.

La cosa no empezó fácil, y quién sabe que hubiera pasado, si el físico que no tenía Ramón Ramírez y que hoy por ejemplo sí tiene Miguel Layún, le hubiera alcanzado para competirle a Batistuta, quien con puro cuerpo sacó al nayarita para el 1-0.

Pese a ello, los mexicanos no se fueron para abajo mentalmente y en base a la posesión del balón, encontraron con Zague la jugada del empate. Un pase filtrado al delantero le permitió encarar a Goycochea, quien derribó al americanista para que se decretara la pena máxima.

Benjamín Galindo demostró que no le temblaron las piernas y con un tiro perfectamente colocado marcó el 1-1, una anotación que hizo vibrar a todo un País y que contó con el apoyo de la tribuna, pues los ecuatorianos ya le habían perdonado a México la grosería de eliminarnos de su copa.

Sin embargo, los errores volvieron a aparecer y las fallas de marcación le costaron no solamente el gol a México, de nueva cuenta por conducto de Batistuta, sino la posibilidad de hacer historia en la Copa América, para quedarse con las manos vacías y simplemente conformarse con jugar bonito, sin ganar nada.

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