martes, 7 de junio de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 07 Junio 2016

Del Nido al llano...

A pesar de que la Liga y muchos equipos han defendido la entrada en vigor de la polémica regla 10/8, basta con echarle un ojito a lo que pasa con los futbolistas mexicanos que no encuentran oportunidad en la Primera División para darse cuenta quiénes son los verdaderos perjudicados.

Fíjense que el pasado domingo se llevó a cabo un torneo de futbolito de tercias organizado por una marca deportiva, en el cual se disputaba el chance de representar a México en la edición global, en la Riviera Maya.

Para mi sorpresa, en la tercia que se proclamó campeona del torneo, me encontré con que dos de sus miembros son ahora ex futbolistas profesionales que en su momento formaron parte del primero equipo del América: Patricio Treviño y Jorge León y Vélez.

El "Pato" disputó algunos partidos en Primera División entre el 2010 y 2013, cuando el equipo estuvo a cargo primero de Manolo Lapuente y después de Carlos Reinoso. No convenció a ninguno.

Por su parte, León destacó con su desborde y gran habilidad en la categoría Sub 20, durante esa época dorada de las inferiores americanistas cuando festejaron un tetracampeonato. Pero no quedó ahí, inclusive formó parte de la plantilla del primer equipo, pero desafortunadamente nunca tuvo una oportunidad como la que vaaaarios extranjeros sí han encontrado en el Nido de Coapa.

Estos son dos de los cientos de ejemplos que hay no solo en América, sino en toda la Liga MX, en la que técnicos van, técnicos vienen y pocos son los que apuestan a su cantera, lo cual sumado a la poca confianza que los jóvenes encuentran en las directivas, obligan a muchos talentos a terminar jugando en el llano o a mostrar su calidad en torneos amateur, lejos del futbol profesional, donde nunca sabremos si tenían futuro.

Así que para los directivos que apoyan la 10/8, bien dicen que "no hay más ciego que el que no quiere ver".

Pasión (bien) oculta

Vaya que Darío Benedetto cumplió su palabra.

El hoy ex delantero del América no sólo se fue de vacaciones a Brasil, sino que aprovechó su estancia en tierras sudamericanas para lanzar una campaña, diciendo que el Sao Paulo se interesaba por sus servicios, cuando el conjunto paulista ni un lazo le echaba.

Todo era plan con maña para que la dirigencia del América aflojara y lo dejaran quedarse en Boca Juniors a un precio ínfimo, muy por debajo de los poco más de 7 millones de dólares que pagaron las Águilas por él.

Y es que él cuadro xeneize sí es el equipo de sus amores, su mero mole.

Incluso por años tuvo que reprimirse porque en América sabía de lo delicados que son los directivos y en la sesiones de fotos pedía que no le tomaran fotos de su tatuaje de Boca y que no le preguntaran por esa pasión oculta que ahora podrá presumir.

En el podcast: 'Obligan' a viajar al agente de Sosa...

Mail: san.cadilla@reforma.com