lunes, 20 de junio de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 20 Junio 2016

Cero pleito

Mucha controversia ha causado la imagen de Rafael Márquez en la que parece discutir con Juan Carlos Osorio. Sin embargo, en dicha acción no hubo jamás una pelea, al grado de que fue el propio defensa central el primero en pedir una oportunidad para el técnico tras la escandalosa caída ante Chile.

Y es que en el Tricolor por todos es bien sabido, y hasta aceptado, el que Márquez funja casi como otro auxiliar técnico del colombiano.

El problema es que mientras todo marchaba miel sobre hojuelas, cuando le tocaba estar en la banca el capitán hasta se tapaba la boca para que no le leyeran los labios mientras estaba aconsejando a Osorio.

Contra Chile, víctima de la impotencia, Rafa no cuidó las formas y exhibió su malestar de una forma menos mesurada, aunque nunca hubo un reclamo contra el entrenador, a quien más bien aconsejaba mientras se quejaba a gritos de acciones específicas de algunos jugadores en el partido, producto de la misma desesperación, y la verdad es que no lo culpo.

Lo verdaderamente dramático es que a sus 37 años sin Rafa en la cancha el Tri no encuentra quién tome el liderazgo, ya que ahora ni siquiera Andrés Guardado mostró temple.

Al menos, para su consuelo, podrá volver más pronto con su recién nacido Leonardo.

'Perdón, profesor'

Si la FMF piensa despedir a Juan Carlos Osorio luego del papelón ante Chile, le convendría conocer lo que pasó anoche.

Me contaron que los futbolistas están con el cuerpo técnico del colombiano al grado de ir a ofrecer disculpas durante la cena en el hotel de concentración, después de la goleada y eliminación de la Copa América.

Pese al mal momento, parece que hay mucha unión en el Tri.

¡Qué boquita!

Dicen las malas lenguas que el que estaba hecho una furia en el palco VIP del Estadio Levi's fue Decio de María.

Resulta que conforme iban cayendo los goles de Chile, por racimos, ante el Tri, el presidente de la FMF fue perdiendo la compostura, al grado de que me cuentan que el "recital" que se aventó hubiera ameritado quizá más multas que las que la FIFA le ha aplicado a México por el grito en los despejes del portero rival.

Por supuesto que la carita con la que Decio abandonó el estadio era de muy pocos amigos y a pesar de que pasó al lado de Santiago Baños mientras éste aseguraba que confiaban en que decidieron bien en la elección de Osorio como entrenador, ni siquiera hizo el mínimo esfuerzo por detener su marcha y dar alguna impresión sobre lo acontecido.

Si ese coraje y esa sangre caliente que exhibió De María la hubiera tenido uno solo de los jugadores quizá la humillación no hubiera sido tan trágica.

Mail: san.cadilla@reforma.com