domingo, 24 de julio de 2016

De la alegría al abucheo

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Por: Marco Almaraz (24 julio 2016)

De la ilusión al desencanto, de la luminosidad a la penumbra, de las porras a la "música de viento".

"Esta película ya la vi, y muchas veces", expresó con enfado el aficionado Héctor Barco cuando abandonaba el Estadio Universitario tras el silbatazo final del encuentro de anoche.

Barco y miles de seguidores felinos acababan de despedir con un "Buuu" a la poderosa escuadra auriazul, que ligó 180 minutos sin marcar gol en el arranque del Torneo Apertura 2016.

Dos horas antes, más de 41 mil aficionados habían levantado pliegos de color dorado y formado la frase de "Campeón de Campeones" para recibir a los Tigres, que se presentaron con la nueva dupla goleadora Gignac-Sosa para desafiar a un rival con problemas de descenso.

Pero poco le importó al modesto Atlas el cartel de su enemigo, al que superó en la posesión del balón durante el primer tiempo y silenció a casi toda la multitud, con excepción de los Libres y Lokos.

Las llegadas de Tigres al arco rojinegro fueron escasas. Soportando una temperatura de 37 grados centígrados, la gente tuvo pocos motivos para celebrar, quizá los únicos felices eran aquellos que habían salido de la Tigre tienda con el nuevo jersey de la UANL.

El show de medio tiempo no logró prender al público. La Murga de San Nicolás, Pato Machete y Morenito de Fuego pusieron todo el entusiasmo por agradar, pero no encontraron eco en las tribunas, al interpretar algunas melodías del CD "Incomparables", volumen dos.

"A mí no me importa si no eres campeón, Tigres, Tigres, Tigres yo te llevo dentro de mi corazón... "Cada día contigo es un carnaval".

En la parte complementaria, un contragolpe de Jefferson Duque puso a sudar a la muchedumbre, que volvió a respirar tras el débil disparo del colombiano.

Más tarde, Israel Jiménez cortó una jugada dentro del área con una mano clara, pero para su fortuna el árbitro no la vio.

"¡Cómo es posible que este Atlas nos haya hecho sufrir!", se lamentó minutos después otro aficionado.

La única jugada que levantó a la multitud de sus asientos fue una chilena del refuerzo colombiano Luis Quiñones que fue desviada espectacularmente por el arquero argentino Óscar Ustari.

Ya sobre la hora, una expulsión de Jesús Dueñas fue la gota que derramó el vaso y provocó el abucheo generalizado de la afición al final del partido.

Sin embargo, el amor entre público y equipo es inmenso. Tan inmenso como la fila que se formó afuera de la Tigretienda"alrededor de las 21:00 horas. En sólo 5 minutos el 0-0 estaba olvidado.
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