lunes, 5 de septiembre de 2016

Columna San Cadilla Norte - 05 Septiembre 2016

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Domingo de beisbol

A falta de futbol, con Tigres y Rayados de vacaciones, me relajé y disfruté viendo a mis Sultanes, así que no vi el debut de Alan Pulido con Chivas, pero me acordé de una historia, así que hoy, por estar en medio de la Fecha FIFA, ahí les va un Dominguero en lunes.

No se pule

Qué bueno que decidí ver el buen partido entre Sultanes y Toros porque no me perdí de nada del segundo tiempo que jugó Pulido ante el Houston Dynamo en su primer partido como chiva.

Ése fue el final de un novelón que duró dos años, en los que "Peluchín" anduvo buscando equipo en Europa y nunca encontró, pero aun así se le hizo el sueño de tener una transacción a precio europeo a las mexicanísimas Chivas.

Fue un fichaje que se quemó varias veces, como en algunas ocasiones salían las hamburguesas en el extinto Fizz de la Linda Vista.

Y es que en esta novela se habló mucho de todos los personajes: de Pulido, del "Tuca", del "Inge", del Lic. Palomino, de "La Orata", de la nueva novia y prometida, que si ya no andan, pero se habló muy poco del "cocinero", Felipe Ayala.

Síganle...

Vuelta alto

El otro día que Ayala llegó al Estadio Chivas en helicóptero para la presentación de Alan Pulido, debió acordarse cuando Peña, en su Cutlass, le daba raid a los entrenamientos de Tigres en el Estadio Universitario y no le daba pa'la gas con todo y que iban desde la Linda Vista.

Era el año de 1996 o 1997, cuando a Ayala lo había rescatado Vucetich, luego de que ni en Rayados ni en Chivas lo habían querido.

Ayala hizo sus pininos como futbolista en Fuerzas Básicas de La Pandilla, con Goyo Cortez, en Válvulas, por Nogalar. Era "10" natural y lo pusieron más tarde de lateral derecho y pues no cuajó.

Tenía 16 años y como su papá conocía a Alberto Guerra iba a probar suerte en el Rebaño, pero algo pasó y allá tampoco llegó, ya sólo se le veía deambular por la Prepa 22 y no entrenaba con nadie.

El único equipo que le dio oportunidad de jugar fue el de las Hamburguesas Fizz, que eran tan malos que los goleaban 10-1, 7-1, 15-1 y ooobviamente los goles eran del "Flippy". Así le decían, por frentón. No sólo era bueno en la cancha, también en la parrilla. "Era el bueno para las carnes", decían.

Pues de "Flippy" (delfín) pasó a Cachorro, gracias a que una nueva chance de jugar al futbol le llegó al mando de Sergio Orduña y fue donde "Vuce" le echó el ojo y lo puso a jugar en aquellos Tigres de Ramón Ramírez, Osmar Donizete, Luis Hernández, Jorge Campos, Iván Hurtado, Javier Saavedra y Claudio Núñez.

El resto de la historia la conocen, no pudo hacer carrera en Tigres, y le siguió con Puebla (con gol olímpico incluido), Jaguares y Morelia, para terminar su andar por las canchas en el Correcaminos de Ciudad Victoria, tierra natal de Pulido.

Amigos

Así como a Peña, que le daba raid al Uni, Ayala le sacaba provecho a sus amigos, total ¿pa' qué están los amigos?, como uno que se hacía pasar por él para pasarle las Segundas, Terceras y Cuartas en la Prepa 22, total, ponían a un maestro diferente al de la materia y pocas veces checaban las credenciales. Vaya que ya pintaba para representante de futbolistas.

Y sin duda que su amistad con Alan Pulido lo hizo convertirse de cocinero de hamburguesas en el Fizz de la Linda a uno de los que cocinaron el fichaje más caro de la historia del futbol mexicano.

Como jugador algunos le decían "El Sobrino" a Ayala y como ex jugador se convirtió en una especie de padrino de Pulido, al guiar los pasos de su rebelión a Tigres y a Mauricio García, quien era su repre cuando en el 2014 regresó del Mundial de Brasil con la idea de pelarse pa' Europa.

Como García tenía prestigio por ser un promotor oficial FIFA, no quiso entrarle y solapar el "berrinche" de Pulido de romper su contrato con Tigres, y además se quedó sin el que en ese entonces era su joya por pulir, porque claro que Alan tenía proyección para el futbol europeo.

Digamos que García fue el gran perdedor del pleito Pulido vs. Tigres en el que a final de cuentas todos ganaron, sobre todo Ayala, que siendo un promotor amateur se aventó una transacción de nivel pro, y se llevó su buena comisión de los 27 millones de dólares que se movieron en la llegada de su amigo Alan a las Chivas.

PD: A ver si le salpica algo a Peña.

Mail: sancadilla@elnorte.com
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