martes, 27 de septiembre de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 27 Septiembre 2016

La hora maldita

Aunque ya sabemos que la decisión sobre la hora a la que juega el América suele no tomarse en Coapa, lo que ha ocurrido este torneo debería ser un llamado de atención para pensar ya en una alternativa a los partidos a las 9 de la noche.

Lo de este sábado sí rondó la tristeza, pues la afluencia de gente para el juego ante Pumas no fue lo que un Clásico exige, lejos de lo que se ha visto en otras ocasiones.

Ya en sí el hecho de que hubiera taquillas abiertas el día del encuentro ya era para lamentar, pues en otras épocas las entradas se agotaban días antes y sólo la reventa se quedaba con contraseñas el día del partido. Sin embargo, el sábado las ventanillas seguían abiertas incluso media hora antes del juego y ni fila había...

Por supuesto, los grandes perdedores en este show son los compadres de la reventa, que conforme ha ido pasando el torneo se han hecho menos sin importar el club que visite, porque el "negocio" ha sido muy malo desde el inicio.

El sábado en la explanada del Azteca a las siete habían si acaso 3 o 4 personas vendiendo boletos, misma cantidad que trataban de colocar su mercancía a la salida del metro Tasqueña. Cuando dieron las ocho, se empezó a escuchar el clásico "te los doy al precio" para al menos no perderle.

Los huecos que se vieron en la tribuna del Estadio Azteca fueron heraldos de que a los revendedores no les fue nada bien y la cifra oficial de 49 mil 156 asistentes es una prueba irrefutable de que el horario de las 9 de la noche es cada vez más nocivo para el americanismo en muchos, muuuchos sentidos.

Festejo 'golpeado'

Hubo un jugador del Puebla que no pudo festejar como hubiera querido la voltereta que La Franja le aplicó al Morelia el sábado con todo un histórico hat-trick de Álvaro Navarro, y eso que nuestro personaje participó en la hechura del gol de la victoria.

Resulta que apenas silbó el árbitro el final del partido, los jugadores enfranjados se fueron hacia Navarro para felicitarlo por sus 3 golesotes; entre ellos Emilio Orrantia, quien intentó abrazar a Navarro por la espalda, pero justo cuando extendía los brazos, por enfrente de Navarro llegó a toda velocidad el portero Cristian Campestrini, quien se colgó de Álvaro y al momento de abrazarlo, llevó el puño derecho al cielo en señal de triunfo sin percatarse que en su ruta estaba la cara de Orrantia y ¡mofles! tremendo tarugazo le acomodó al "Charal" entre el pómulo y la mandíbula.

Orrantia de plano mejor se hizo a un lado para sobarse mientras el resto de la banda poblana le daba rienda suelta a su felicidad. En su euforia, Campestrini ni se dio cuenta de que descontó a su compañero, por lo que ahí les encargo que le comenten, igual y en una de esas al menos le ofrece una disculpa a su golpeado coequipero.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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