lunes, 3 de octubre de 2016

Columna San Cadilla Norte - 03 Octubre 2016

Animales

Al Estadio BBVA Bancomer lo rodean muchos animales.

Por un costado están los del Zoológico La Pastora, que ya pasan tranquilos sus noches porque hubo sensibilidad del Club de Futbol Monterrey y no hay pirotecnia desde hace mucho, aunque bueno, según la portada de CANCHA, tampoco hay mucho qué festejar como para andar aventando cohetes. Si no la han leído, los Rayados sólo han ganado en casa tres de sus últimos 10 partidos.

En otro lado, cuando hay Expo Guadalupe, están las vacas de la exposición ganadera, que finalmente es el fin principal de la Feria, aunque la verdad es que la mayoría van a ponerse como changos en el Domo CARE o en el Jardín Cerveza. Yo iba al Show Rosas.

Todos esos animalitos del señor son inofensivos, están en sus jaulas o corrales y son felices con que les den de comer.

Sin embargo, ahí mismo, bajando el ex Puente Bailarín hay una especie de animal que debería ser la primera en estar enjaulada, tras las rejas.

Síganle...

Sin cerebro

Si hay una barra en el futbol mexicano que sigue al pie de la letra su slogan: "Mty Ladrón de mi Cerebro", ésa es La Adicción, y cada torneo da muestras de ello en al menos un partido.

El torneo pasado fue en Puebla donde mostraron su comportamiento animal, cavernícola, primitivo y descerebrado al quemar las butacas de la zona donde fueron ubicados en el recién remodelado Estadio Cuauhtémoc. Y este Apertura 2016 ya no pasó sin que hicieran honor a su condición de ser animales sin cerebro.

Con el perdón de los changuitos de La Pastora y los bueyes de la Expo, los animales más peligrosos de la zona son los que están en la acera de enfrente a los corrales, el problema es que se reúnen en manada y libremente sin que nadie tenga el valor a controlarlos.

Síganle...

Sin Policía

El sábado pasado, al finalizar el partido entre Pandilla y América, bajaban por el ex Puente Bailarín dos abonados rayados, un joven y su papá, que por la ocasión fueron acompañados de tres tíos, uno rayado y dos americanistas.

El partido no dio para mucho, así que no había lugar para apasionamientos, la charla daba para hacer planes de dónde ir a cenar o ir pensando qué hacer porque se van a quedar sin Liguilla, en el caso de los aficionados de Rayados.

En eso iban cuando pasaron justo a la tienda de ropa que La Adicción tiene en la banqueta ubicada a la altura de la Expo Guadalupe, donde había reunidos afuera unos 20 integrantes de la barra que no saben decir otra cosa que "¡aguaaante la Pandilla!", "a la ve... la U" y no más.

Y no les da para más porque dicen que Monterrey les robó su cerebro. Es por eso que cuando vieron a los aficionados del América pasar su instinto fue atacar, sí, como animales que son.

Uno de los tíos del aficionado rayado ni siquiera llevaba puesta su playera del América, la traía colgando, lo cual atrajo la mirada de un Adicto, quien en actitud tribal decidió tomar la prenda como trofeo y se la arrebató.

El americanista, civilizadamente a pesar de la agresión, le pidió de manera correcta al ladrón de su playera -no de su cerebro- que le devolviera la prenda, recibiendo como respuesta una agresión cobarde por la espalda de otro integrante de la manada rayada.

Ante esto, el otro tío americanista intervino para ayudar y calmar la bronca, pero fue el que llevó la peor parte, porque lo derribaron a la calle y ahí lo patearon en la cara.

Estos americanistas nunca la habían pasado tan mal, en ningún estadio les sucedió algo así, de ser agredidos por el simple hecho de vestir o traer en la mano la playera de su equipo. Fueron al Omnilife y todo en paz, con todo y la rivalidad con las Chivas.

Y si no la pasaron peor y la pudieron contar para que aquí pueda exhibir una vez más el comportamiento animal de La Adicción no fue gracias a la Policía, de ésos no vieron acercarse a ninguno.

Si se libraron de sufrir más golpes que les pudieron costar una lesión irreversible o incluso la muerte, fue gracias a que la gran mayoría de la afición de Rayados es eso, afición, no fanáticos, son seguidores a un equipo de futbol, no pandilleros, criminales, animales sin cerebro que sólo van al estadio a defender un territorio y a saciar su instinto animal.

Insisto, a pesar de que la agresión se dio en el acceso principal al Estadio BBVA Bancomer, la Policía brilló por su ausencia, ésos que aplican todo el peso de la ley para levantar carros mal estacionados no tuvieron el valor de aparecerse. Así, por más leyes anti violencia en los estadios que haya, los criminales seguirán actuando libremente.

Los que sí actuaron fueron aficionados normales de Rayados que intervinieron para defender a los aficionados normales del América de los aficionados anormales de Rayados que aplican cada que pueden el "Mty Ladrón de mi Cerebro" en lugar del "teniendo un gran respeto a los rivales".

Mail: sancadilla@elnorte.com
Anuncios