lunes, 17 de octubre de 2016

Columna San Cadilla Norte - 17 Octubre 2016



La camisa

¡Aaay, Diosito de mi vida y de mi corazón!

Aún faltan dos semanas para el Clásico y el ambiente ya lo calentó un felino.

Lo que hizo Guido Pizarro, de ponerse una camisa que decía: "La concha de su madre todos los Rayados" ha sido, sin temor a equivocarme, el error más grande que ha cometido en su vida.

No sé si en Argentina alguna vez le estiró el chongo a una niña cuando estaban en quinto año de primaria, pateó a un perro, robó fruta en una tienda de conveniencia o le escupió a una mujer indefensa, pero lo que hizo este fin de semana creo que es mucho más que un error.

¿Sabrá este gran jugador argentino (porque lo es) que cuando comienzan los insultos, también inicia la guerra?

Haya sido como haya sido (porque ahorita les contaré el porqué se la puso), Pizarro abrió una puerta que debía estar cerrada, y más en esta Ciudad con tanto fanático enfermo que leemos día a día.

No sé qué vaya a hacer el volante felino, pero debería salir a ofrecer una disculpa como gente de bien que es, porque tampoco lo podemos etiquetar como persona por un error.

Está a tiempo de salir a dar un mensaje de paz, de decir que se equivocó, que esto debe manejarse muy alejado de la violencia verbal y física, que esto es un juego y que los fanáticos enfermos que alimentan el odio no deben tener cabida en esta sociedad.

No sé si Pizarro saldrá a hacerlo, pero debe hacerlo. Está a tiempo. Debe calmar las aguas porque su error puede acarrear más errores.

Señor Guido: estamos en Monterrey, donde la enfermedad de muuucha gente por sus equipos es grandísima, donde las aficiones defienden a sus jugadores y equipos más que a su propia familia.

Donde los enfermos fanáticos se preocupan más por demeritar, ensuciar y joder al equipo rival (ambos) que hablar de su propio equipo.

Donde buscan excusas como ésa para pelear, para ofender, para humillar y patear al rival y a quien se deje, donde el análisis es pobrísimo y están ávidos de eso para comenzar la guerra futbolera que termina en insultos y golpes.

Señor Guido, no hay excusas ni justificaciones: pésima decisión de ponerse esa playera que insultaba a la afición e institución del Club de Futbol Monterrey.

¿Por qué se la puso?

Quedó muy claro que fue pésima decisión. Ahora vayamos al motivo de la puesta.

Les cuento que unos barristas de la Libres y Lokos (de dónde más puede venir enfermedad si no es de barristas. Bueno, perdón, también hay muchos enfermos que no son de barras).

Bueno, les decía que fueron unos LyL a la concentración y le pidieron a Pizarro que se pusiera la camisa que ellos mandaron hacer.

"¡Eeeh, Guidooo, pont'esta. Chido carnal. Queremos jugadores como túúú, identificados con la limaaa, cabrón. Nosotros odiamos a los put... Rayados, que ching... a su ma... los Rayadooos!", fue el tenor de lo que le dijeron los barristas al jugador felino, pidiéndole que se la pusiera.

Pizarro la vio, vio que era la frase que soltó una vez en el BBVA cuando lo expulsaron y recibió escupitajos de unos aficionados, se rió y se la puso.

Posó con ella por adelante, por el reverso donde decía: "La concha de su madre todos los Rayados", sonrió y de ahí en adelante no se la acabó.

Nunca pensó que eso que hacía, pooor su voluntad, naaadie lo obligó, iba a causar tanto alboroto. Pizarro no la mandó hacer ni la pidió. Sólo aceptó ponerse una camisa que le llevaron los LyL, y ése fue su error. Craso error. Guido es el responsable mayor.

Porque ya con más de dos años en Tigres, no se ha dado cuenta que vive en una sociedad enfermiza futbolísticamente hablando.

¿Saldrá a dar disculpas Guido Pizarro, lo cual sería lo más inteligente?

¿La directiva habló o hablará con él para que lo haga?

Hoy mismo lo sabré.

Molestos

Aunque no lo externen, es obvio que en Rayados causó molestia lo hecho por Guido Pizarro.

Los demás no sé si tengan motivo para enojarse, pero quien sí me consta que debe estarlo es el señor José González Ornelas. Él sí.

Recuerdo y me consta, sí, me costa al 100 por ciento, que el señor González Ornelas siempre ha mostrado categoría en ese tipo de actos. Me consta, insisto.

A él no sólo no le gustó sino que hasta se molestó cuando varios jugadores Rayados se burlaron aquella vez acostándose en el césped, provocando a la afición felina con esa burla en su cara, hecho que pudo generar violencia en ese instante.

Aunque venía de ganar ese Clásico y que era el máximo directivo albiazul, González Ornelas recriminó en privado ese acto. Es una persona recta en ese aspecto. Está en contra 100 por ciento de esas infantiladas.

Hoy él sí tiene todo el derecho de molestarse, porque si recriminó a los suyos en la provocación de violencia que hicieron, con la misma razón de congruencia que le guarda, puede decirse molesto y ofendido por esta pésima acción de Guido.

Los que en ese tiempo festejaron las manifestaciones aquellas, cómo ahora recriminan ésta del tigre.

Mi postura es la misma aquella vez y ésta, en el pasado, en el presente y en el futuro: pésimas acciones. Ambas son incorrectas. Congruencia, señores, congruencia.

PD: Eso déjenselo a los enfermos, que hay muchos... ¡pero entre jugadores, por Dios!

El tuit

Y cierro con el tuit que posteó Walter Gargano, a raíz de todo este tema:

"Respeto por las afición RAYADOS y TIGRES!!! Esto es futbol. No a la incitación, por favor. Que viva la paz".

Desde que llegó, y así lo escribí los primeros días, Walter siempre se me ha hecho un jugador con una visión diferente.

Pedirle a los enfermos que no estén siempre tuiteando algo del rival, es imposible.

Mejor estos mensajes van para los que aún no están enfermos, raza. A ellos dejémoslos en su mundo.

#PorUnMonterreySinEnfermos.

Mail: sancadilla@elnorte.com
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