miércoles, 26 de octubre de 2016

Columna San Cadilla Reforma - 26 Octubre 2016



Fieras argentinas

Si el León anda de maravilla, en parte es porque el técnico argentino Javier Torrente supo apapachar a sus paisanos en el club.

Es un secreto a voces que los jugadores le "tendieron la camita" a Luis Fernando Tena, por lo que el equipo llegó a estar último de la clasificación del Apertura 2016 tras cinco derrotas, un empate y un triunfo. Cueeeeentan por allá en Guanajuato que fueron dos argentinos de La Fiera los que habrían iniciado la rebelión: Mauro Boselli y Diego Novaretti.

Cuentan las malas lenguas que al capitán y al central algo no les gustaba del "Flaco" que de plano se lanzaron a hacer grilla al interior del plantel, que apenas el torneo pasado se quedó en Semifinales.

Diiicen que poco a poco, Boselli y Novaretti sumaron a otros compatriotas, como Germán Cano y Maxi Moralez, e incluso al mexicano Elías Hernández y que por eso, el "Flaco" ya no pudo levantar al equipo, al grado de que Torrente llegó al León y ya están a un punto de la zona de Liguilla. ¡Qué casualidad! ¿no creen?

El coraje del "Inge"

Lo que vivió el pasado domingo Alejandro Rodríguez, presidente de Tigres en Ciudad Universitaria, estoy seguro de que no se le va olvidar en un buen rato.

Y no me refiero al gusto de ver ganar a sus Tigres... considerando que en realidad pocas chances tuvo precisamente de verlos derrotar a Pumas, sino al calvario que pasó por cortesía de unos tipos que le taparon la visibilidad.

Como casi todos saben, y si no se los platico, basta con que una persona de la tribuna general se pare de su asiento para que quienes están en los palcos del Olímpico Universitario no puedan ver nada, caso del "Inge", quien incluso solicitó amablemente la ayuda de su gente de seguridad para pedirles a ciertos aficionados que se sentaran, pues le tapaban la vista desde el palco.

Cuando esto pasó, el señor Rodríguez ya había hecho tremendo coraje, pues no logró ver el golazo de Lucas Zelarayan.

Lo malo fue que el sujeto de seguridad de Tigres fue un energúmeno para conminar a los fanáticos a sentarse, provocando que uno de estos lo enfrentara, quedándose parado.

"Siéntate, te estoy diciendo que te sientes", le decía al seguidor, que se montó en su macho y le dijo que no se sentaba por sus pistolas. La cosa se puso tan tensa que de plano el de seguridad se paró en la fila de asientos frente al retador, como queriendo cobrársela igual.

Fue entonces cuando salió del palco un miembro de la directiva regia y de manera decente les pidió de favor que les dieran chance de ver el partido.

Al final, todos los Tigres fueron felices porque se llevaron los tres puntos de CU, pero sobre todo el "Inge", quien logró ver el resto del partido como Dios manda.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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