jueves, 27 de octubre de 2016

¿Y la humildad?



Por: Mario Castillejos (27-octubre-2016)

"Soy rico, guapo y un gran jugador".

Cristiano Ronaldo


Cuando nos ponemos a analizar la personalidad de los deportistas más destacados de las últimas décadas, uno se topa con algo sorprendente: muchos de ellos no son precisamente un ejemplo de humildad.

El psicólogo español Enric Parnau detalla en su blog que Muhammad Ali, Mike Tyson, Cristiano Ronaldo, Usain Bolt, Floyd Mayweather, Maradona, Serena Williams, Michael Phelps, Le Bron James o Mourinho, además de tener grandes logros, se han caracterizado por autoproclamarse en algún momento como los mejores en su disciplina, sin importarles que esa actitud esté penalizada socialmente.

Y remata Parnau con la siguiente hipótesis: ¿está sobrevalorada la humildad en el deporte?

En el caso especifico de los futbolista en activo de Tigres y Monterrey, éstos, previo al Clásico 109, también pasaron por alto que, en el espíritu del regio, aún imperan expectativas sobre cómo es adecuado que se comporten. Es lo que llamamos valores y entre ellos la humildad es uno de los que tiene mayor consideración.

Por ese motivo los desplantes de "la concha de su madre", "Qué se siente ser el papá", "No es tan bueno","Pan francés con mantequilla", "Prefiero irme a Laredo" o "Ni de chiste nos van a golear", sólo terminan alimentando violencia.

Jugadores como Pizarro, Aldo y, sobre todo, el chaval Montes, jamás deben de olvidar que son empleados de instituciones como Femsa y Cemex, donde la grandeza se cimentó desde la sencillez de sus fundadores.

Alguien podrá decir que cada cabeza es un mundo y que esto es futbol, pero en el mundo de la tribuna, en el mundo de las rivalidades, en el mundo de los fanáticos, si de antemano sabemos que no hay mucha vida inteligente, los actores, lejos de comportarse como aficionados, están obligados a adoptar una actitud de humildad, aunque por dentro se sientan o sean los mejores del mundo.

Sin importar las rivalidades que existan, algunos jugadores nos han demostrado que el deporte se puede vivir en paz, como el acto del arquero alemán Olver Kahn con el español Santiago Cañizares en la Final de la Champions League 2001, cuando Cañizares sin consuelo lloraba tras la derrota del Valencia y Kahn lo animó a sacar la cara.

El Clásico 109 ya está condicionado y servirá para enseñarnos algo, sobre todo a quienes lo pierdan.

¿Será capaz Gargano de darle la mano a Gignac si éste demuestra ser mejor?

¿Felicitará Pizarro a los Rayados si ganan?

¿Se portarán con sobriedad los vencedores?

En lo personal, creo que el marcador ya pasó a segundo término, porque a estos jugadores el futbol les está dando la magnifica oportunidad de regalarnos una cátedra de humildad. ¿No cree usted?

PD. Intenta tragarte de vez en cuando tu orgullo, no engorda.- Autor desconocido.

Lo escrito, escrito está.
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