lunes, 14 de noviembre de 2016

Columna San Cadilla Norte - 14 Noviembre 2016



¡Felicidades, Juan!

Así inicié ayer El Dominguero:

"Cachetada con guante blanco les dio en el mero hocico Juan Carlos Osorio a todos sus detractores, a esos que, más allá de los resultados, buscan cualquier cosa para criticar al entrenador de la Selección.

"Todo debe ir en su justa dimensión y ésa la perdieron hace mucho los detractores de Osorio, esos que hablan en las diferentes cadenas de televisión, quienes le dan más mérito a los jugadores por el triunfo contra los gringos y no tanto al DT, cuando hace unos meses a Osorio sí le endilgaron toooda la culpa de los siete goles chilenos, sin tocar a los jugadores que, seamos honestos, pudieron haber hecho algo más para evitar esa madriza.

"Es de risa por que hay algunos de televisión que antes de destacar lo que hizo bien el Tri, voltearon sus miradas hacia los gringos para encontrar cualquier error de ellos para minimizar las virtudes que mostró México".

Y ya regresando a hoy, en verdad es de risa ver cómo Osorio sigue ganando y los que lo critican siguen tirándole, sacándole cualquier cosa porque decir "híjole, me he equivocado", no existe en su diccionario.

Lo vi en los distintos programas y Tuiters. Uno de los comentaristas nacionales que sale en programas (de ESPN o Fox, para no decir cuál), me contó ayer por mensaje directo de Twitter que cada televisora le tira porque -algunos- quieren que esté otro DT, uno nacional.

"La guerra es fuerte. Sí es cierto que antes de que juegue ya se le está tirando. Y ahora que ganó hay quienes no cambian y le siguen tirando. Pero si ya le ganó a EU, no creo que pierda en Panamá y no se les va a hacer a sus detractores".

Señores, desde el primer día que llegó Osorio cerré aquella columna con:

"Pobre Juan Carlos Osorio, tan lejos de Colombia y tan cerca de (todas) las televisoras en México".

Yo no soy -para nada- aficionado a la Selección Nacional, por obvias razones menos porrista de la misma, pero con Osorio ahí sí deseo enormemente que sigan ganando y pasen tranquilo al Mundial.

Ah, y también para que Osorio, con guante blanco, le dé en la mera boca a esos que desde antes de que juegue ya piden su salida.

PD: Felicidades, Osorio, por ganar y callar a tanta gente.

¡El niño desubicado!

A quien para nada se puede felicitar es a Alan Pulido, que anda en un mode de mam..., crecido, creído y en una pose que ojalá lo ayuden a ubicarlo.

El sábado, mientras las Chívísimas Rayadas del Guadalajara jugaban en Fresno, California, el chico Alan se preparaba para hacer su desmadre en un antro de San Pedro.

Por equis razón que no viene al caso, me fui el sábado al The City, en San Pedro, sin saber que iba a ver cómo el sobrevalorado jugador de las Chivas se pondría hasta el copete.

Cuando llegué no había aún arribado el delantero de Ciudad Victoria, pero sí estaban ya César Montes, de mi Pandilla del Cerro de La Silla, y Joffre Guerrón, que juega en el Cruz Azul, pero que vive más acá, ya que en su coraza viven los Tigres... ¡y ni renta pagan los culeghos!

Cada uno en su mesa, muy bien. Montes el martes o miércoles, no recuerdo, ya había andado (junto a "Ponchito") algo bebedor en San Pedro, pero sin problema, pues no había juego y al día siguiente entrenó muy bien. No pasó nada.

El que sí se pasó el sábado fue Alan. Cuando llegó, claro, con tres guaruras del antro atrás de él cuidándolo como si fuera el nieto de Donald Trump, no había mesa para él, y tuvo que irse a acoplar un rato a la de Montes.

Llegó con su hermano y con amigas. Intocables y creídos al 100 por ciento. Pidió como 800 botellas de alcohol (claro, cierta exageración de mi parte), y eso provocó que se pusiera hasta el zoquete.

Como el lugar estaba llenísimo, por a'i de las 2:15 de la madrugada del domingo, cuando ya estaban cerrando, gente pasaba por ahí y típico que empujas sin querer... y que se aaarma el problema.

"¡Órale, cabr...!", decía Alan con un tono y actitud de niño millonario, "¡Pinches gatos, son unos gatos!", les decía en medio de un estado etílico no tan aceptable, mientras se pegaba con el puño en la palma de su mano, y les gritaba: "Pinches gatos, me los voy a chingar afuera", insisto, ya pasado y medio de alcohol.

Su visible y notorio tono valiente obedecía a que tenía a tres gorilas de 2 metros, robustos con traje negro atrás de él, quien vestía su camisita blanca, jeans pegados y quien portaba su iPhone negro que a cada rato sacaba para mostrarle a Montes no sé qué fotos.

Daniela, su acompañante, sólo veía cómo Alan retaba a golpes, bebía, insultaba, humillaba, se subía al ladrillo y se mareaba.

Chivas pagó por él...

10.5 millones de dólares a Tigres.

7 millones de dólares al equipo griego.

Más un sueldo que oscila a los 2 millones de dólares anuales para el jugador.

Más la comisión que se llevó en la venta que hicieron los equipos al Guadalajara.

Si aquí, ganando 180 mil pesitos al mes el güerco ya traía camioneta negra del año, chofer, portaba lentes obscuros y se gastaba en ropa más de lo que cobraba, imagínense ahora que gana muchísimo más.

Si alguien verdaderamente lo estima, lo quiere y le desea el bien, ubíquenlo. Sé que no les hará caso, pero alguien debe decirle: "¡En la cancha no has hecho nada y fuera de ella estás siendo el jugador más desubicado y prepotente que existe en el futbol mexicano!".

Como a mí me importa un comino su persona, yo sólo cuento lo que usted no ve. Si se vuelve sacerdote o se tira al vicio, me importa poco.

Dicen por a'i: "El dinero cambia a las personas", pero no.

Yo diría: "El dinero saca a relucir la verdadera personalidad de la gente, ésa que traía escondida cuando no era rico".

PD: No la cambia, la exhibe como realmente es.

Mail: sancadilla@elnorte.com
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