lunes, 5 de diciembre de 2016

Columna San Cadilla Mural - 05 Diciembre 2016



Oportunidad

Les conté que Jorge Enríquez vivía un momento complicado con los Coras, pues cuando un equipo de la Dimensión Desconocida se da el lujo de echar a un futbolista de 25 años con experiencia en Primera es porque de plano la cosa no va bien.

Pero como dice Daniel Osorno: la vida da ruedas. El canterano de las Chivas, campeón olímpico, toca de nuevo las puertas de la Liga MX.

El Santos, dirigido por Chepo de la Torre, está a punto de contratarlo porque soltó a Jesús Molina, quien se fue al Monterrey, y necesitan un contención que cubra el hueco.

De la Torre, quien tuvo a Enríquez en las Chivas y en la Selección, piensa darle una nueva oportunidad.

Ahora dependerá del "Chatón", porque ya les conté que su problema no es de calidad, sino de mentalidad.

Por cierto, muchos bares de Guadalajara probablemente estarán tistes por la posible salida de un cliente consentido: Carlos "Gullit" Peña, quien podría dejar a las Chivas para irse al Querétaro, que no tiene liquidez, pero sí algunos jugadores, como George Corral, lo que podría hacer caminar el asunto.

No es un secreto que su paso por el redil ha sido tormentoso -digo, desde que lloró en su despedida del León se veía un desastre en potencia- y las Chivas se gastaron una buena lana en su pase, así que, como dicen en mi pueblo: De lo perdido...

Influyentes

En un extraño momento de honestidad y buena onda, Cristian Campestrini dijo que él y Matías Alustiza recibieron ayuda del Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, para que no los entambaran.

En el programa Tócala, de TyC Sports en Argentina, en una hilarante charla de compitas, narró cómo en octubre de 2015 ambos fueron detenidos por dispararle a la gente con una pistola de balines en la calle.

Según el portero de La Franja, le tiraban a los carteles y a los hombres en "las patas", aunque no a las mujeres -menos mal-, y que al par de traviesillos se le salían las lágrimas de risa con tan divertido pasatiempo, hasta que fueron interceptados por agentes de la ley.

Les encontraron un arma de juguete y municiones de plástico, así que se los llevaron a las oficinas de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, donde determinaron no proceder en su contra.

Un año después, Campestrini aseguró, muy jocoso, risa y risa, que el "Chavo" le llamó a Moreno Valle para evitar que las cosas se hicieran más grandes.

"El 'Chavo' llama al Gobernador... el 'Chavo' es muy querido y respetado allá", aseguró ayer el portero, en su entrecortado castellano.

Un poco más tarde, Alustiza desmintió a su todavía compañero en La Franja: quesque no le disparaban a la gente, sino a sus compañeros -qué alivio- y que no le llamó al Gobernador, sino a Jesús López Chargoy, accionista mayoritario del equipo, para que lo sacara del problema.

Así que Campestrini subió un video a Twitter para aclarar que las agresiones no habían sido contra transeúntes poblanos, sino contra gente del club, y añadió que el problema era viejo y que ya habían "pedido" disculpas por eso, y que no entendía por qué la cosa se hacía tan grande, aunque nunca negó tráfico de influencias.

Campestrini, quien antes había provocado sonoras carcajadas en el estudio de televisión con su anécdota, expresó, algo nervioso: "Uno se expresó mal".

De eso no hay duda: hablar español no es lo suyo.

¿Quién manda?

Metida de pata la del América al darle luz verde al Santos para que destapara la llegada de Agustín Marchesín a Coapa y la llegada a Torreón de Osvaldo Martínez y Ventura Alvarado, dos días antes de la Semifinal contra el Necaxa y a punto de partir a Japón para el Mundial.

El técnico, Ricardo La Volpe, montó en cólera en segundos y Ricardo Peláez, el presidente, cerró los ojos y pidió que todo fuera una pesadilla, pero no. Tuvo que apechugar con el grupo, que estaba sacado de onda con el anuncio.

El mandamás del Santos, Alejandro Irarragorri, dijo que no había negociado con Peláez, sino con el presidente del América, José Romano.

Tsss... ha de ser feo que lo ninguneen a uno, ¿verdad, Ricardo?

Mail: san.cadilla@mural.com
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