miércoles, diciembre 14, 2016

Vine a ayudarle.- Miguel Mejía Barón



Ricardo Ferretti tiene un apoyo que ha valido por mil.

Miguel Mejía Barón, auxiliar técnico de "Tuca" en Tigres, sin pretenderlo, es el autor intelectual de la carrera de su "hermano" en el futbol mexicano.

A dos juegos de cumplir un millar de partidos como DT en Primera División, Ferretti puede presumir que el "ángel terrenal" que rescató su carrera como futbolista en México en 1978 y que lo recomendó en Pumas para que lo sustituyera en la temporada 1990-1991 al irse a Rayados, estará a su lado cuando defina el título del Apertura 2016 ante el América.

Al doctor no le gusta la exposición en los medios, pero al ser una ocasión especial, accedió a platicar sobre su "hermano" y jefe con CANCHA en la Fonda San Francisco, del Chef Adrián Herrera, en San Pedro.

Con la sencillez que lo caracteriza, Mejía Barón compartió cómo el destino los puso en el mismo camino desde hace 38 años, 25 de ellos como entrenadores, y cómo el futbol los ha mantenido unidos al grado de que llevan dos años y medio defendiendo los colores de Tigres.

Ferretti llegó en 1978 al Atlas y anotó 9 goles, pero el equipo descendió. Mejía Barón lo había visto jugar por televisión cuando era secretario técnico en Pumas.

Mario Velarde fue a verlo a Veracruz y entregó un buen reporte.

"Tuca", quien estaba resignado a volver a Brasil a los 24 años, fue a jugar con los Pumas de Bora Milutinovic gracias a Miguel y fue campeón.

Años después, al borde del retiro, Ferretti volvió a ser rescatado por el doctor. De auxiliar se convirtió en un mes en jugador de Pumas, con Mejía Barón como DT, por la baja de jugadores en una gira en Inglaterra. "Lo hicimos con el riesgo de que nos corrieran a los dos", recuerda el ex técnico tricolor. "Tuca" volvió a ser campeón.

Por si fuera poco, de nueva cuenta Miguel fue el causante de la carrera del brasileño como timonel.

"Cuando yo vengo a Rayados, yo tenía mi palabra en Pumas, pero tuve una oferta en esa época muy atractiva y tuve que pedirle al ingeniero que me permitiera venir. Me dejó, pero me preguntó: '¿Ahora a quién dejo?', y yo le dije: 'Deja a 'Tuca' de entrenador'".

¿En qué momento detecta que "Tuca" podía ser un buen entrenador? 
"Yo me he equivocado en muchas cosas, en donde no me he equivocado es en que dos tipos tenían perfil de entrenador, uno es 'Tuca' y el otro es Javier Aguirre. A los dos los invité a que me ayudaran cuando todavía eran jugadores. Fue intuición".

¿Cuándo esa relación se hace de amigos? 
"Según sus historias él dice que lo multé, yo era secretario técnico, y dice que lo multé no sé cuantas veces porque era medio rebelde, protestón. Esa temporada (1990-91) donde fuimos campeones fortaleció todo. Teníamos la costumbre de que después de que no perdíamos, en México, nos íbamos a cenar al restaurante 'El Samurai', en la Colonia Nápoles, y eran nuestras sesiones postpartido. Analizábamos y hablábamos mucho".

"Después me llegó la Selección Nacional y él estuvo conmigo en el Mundial de 1994, él se quedaba en la tribuna y trataba de ver lo que yo no podía ver allá abajo, lo que hacemos ahora. Ahí se fortaleció nuestra amistad y así ha estado hasta el momento".

¿Qué piensa de "Tuca" como entrenador? 
"Simplemente acepto su estilo y trato de apoyarlo, siendo fiel al mío, trato de ser un complemento. Es un tipo muy trabajador, muy responsable con su profesión".

¿Es difícil trabajar con él? 
"Para mí no. Imagino que para otros sí. Él me conoce y pienso que tengo un respeto que es mutuo, y eso me permite ser auténtico y no salirme de la misión por la que estoy aquí que es ayudarle. Para eso necesito estar muy atento en muchas cosas e intentar tener el tino para saber cómo, cuándo y dónde intervengo y participo sin, de ninguna manera, saltarme su jerarquía ante el grupo".

¿Lo considera exitoso? 
"Eso de éxito es relativo, él debería contestarlo. No sé qué metas se ha puesto y si las ha logrado. Si es así, él podría llamarse exitoso. Yo creo que ha logrado algunas y se ha quedado corto en muchas".

¿Como cuáles? 
"Las Finales que no ha logrado, perder una Final debes sentirte no exitoso, por no buscar otra palabra".

Pero a una Final nada más llegan dos...
"Ah, te es meritorio, pero si tienes en mente ser campeón y no lo logras, no es un éxito, es un fracaso. Que después se puede amortiguar y quieres verle el ángulo agradable, y te puedes comparar con otros que se quedaron atrás, entonces sí".

¿Qué fibras tocó Ferretti en Mejía Barón para que viniera a trabajar a su lado? 
"Yo tenía invitación para venir a Tigres dos o tres años antes, no había un puesto específico. (En 2014) yo veía al equipo mal. Me empezó, a través de la distancia, a desesperar lo que yo veía en la televisión. No me gustaba cómo jugaba.

"'Tuca' estaba de vacaciones y me llamó. Le dije: 'Si yo voy, voy a decirte lo que pienso y voy a molestarte, seguramente te vas a hartar de lo que te digo, pero si voy no voy a poder quedarme callado. Si voy a eso, está bien, si no, mejor ni me muevo'".

A raíz de su llegada en el 2014, el equipo ha llegado a todas las Finales. ¿Qué cambios hizo? 
"Tratamos como grupo de mejorar, llegaron jugadores, se fueron otros y se encontraron resultados. Di mi punto de vista y coincidió con la llegada de jugadores como Guido.

"Llegué con Nahuel, Guerrón y Sobis, ya habían salido algunos como Lucas Lobos y Danilinho, se presentaba el problema de Pulido. En dos años y medio han habido muchas circunstancias, pero se han ido acomodando y los resultados en puntos han sido aceptables".

Entonces la mancuerna de Ferretti y Mejía Barón ha funcionado...
"Sí, pero no me gustaría que de ninguna manera se pensara en que es una mancuerna. El jefe es 'Tuca' y al lado de él habemos gente que tratamos de hacer nuestro trabajo: Hugo Hernández, Guillermo Orta, antes Vicente Munguía, es todo el cuerpo de utilería David, Jacobo, 'El Boss', Beto, Pancho, Leo, Josué, los doctores. Toda esa gente que nadie pela y no aparece nunca, son muy importantes.

"No es la pareja, yo soy ayudante".

¿Recuerda alguna anécdota con "Tuca"? 
"Como entrenador hay algo que no me gustó y que me afectó, fue un partido en el Jalisco contra UdeG, que lo expulsaron (cuando Ferretti se escondió detrás de la banca en el Clausura 2015). Tuve el acierto y la confianza de decírselo; también cuando fuimos campeones con Pumas allá con el penalti del 'Piloto'. Estábamos en el vestidor de visitante y él ('Tuca'), ya tranquilo, fumándose un cigarrito y yo saqué un puro, ese momento lo disfruté mucho. 

"Estuvo aderezado con que Guido Pizarro llegó espontáneamente y me regaló su playera. Ese momento, en ese vestidor, es algo que se me quedó en la cabeza".

¿Qué hace diferente a Ferretti como entrenador que no lo han corrido en 25 años? 
"Que es muy trabajador, que es muy entregado a la misión que le dan. Puede tener resultados, unos mejores que otros, pero nunca abandona, es un ejemplo de constancia y de exigencia para él mismo y para los que lo rodean".

¿"Tuca" está incluido en su familia? 
"Sí, si uno pudiera escoger hermanos, 'Tuca' sería mi hermano porque a los hermanos se les quiere, te preocupan, y porque uno supone que también le interesas, hay sensaciones que se unen".

¿Qué mensaje le daría ahora que está por cumplir sus mil partidos? 
"Le diría: ''Tuca', tú sabes que esto es una exageración del entorno que nos rodea. Y mil son mil pinches partidos y hay que seguirle. Y no te la creas', y estoy seguro que no se la cree".
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