lunes, enero 23, 2017

Bipolaridad regia



Por: Mario Castillejos (23-enero-2017)

Sin duda, fue más desahogado el repaso que le dio Tigres en la cancha al América que en el marcador.

Pero andemos con calma porque si bien es cierto que el equipo de Ferretti configuró un firme testimonio detonante de ilusiones, también nos debemos cuestionar el porqué del contraste con el 2-0 siete días antes frente al Atlas.

De entrada, no podemos pasar por alto que el señor La Volpe diseñó un partido suculento para el paladar de Pizarro, Sosa y Zelarayán (estrella máxima del juego), porque sólo en una mente embriagada de tacticismo se puede creer que con William de solista en el mediocampo, más el joven Álvarez rompiendo desde la central y Darwin desde la delantera, igualarían en número la propuesta de volantes de Ferretti.

Bueno, pero las puntadas del entrenador argentino no terminaron ahí, porque también mandó a Osmar Mares de marcador de punta para nulificar al velocista Damm, y a su marcador de punta y velocista, Samudio, lo mandó a jugar de extremo.

Pero si a ese coctel de descabelladas ideas le agregamos el absurdo y viejo recurso de tirar la raya (jugada que quedó de manifiesto cuando Gignac se instaló en mano a mano con Marchesín), sólo nos resta concluir que la estructura del América salió a la cancha fracturada desde el mismo vestidor.

Para confirmar las facilidades que el visitante otorgó en el mediocampo, les comparto los siguientes datos: Zelarayán alcanzó una eficiencia de 92 por ciento en los 40 pases que intentó, mientras que en una zona donde en teoría hay mas tráfico, Ismael Sosa ligó el 93 por ciento de sus 30 intentos.

Señores, hay ideas en el futbol que con el tiempo adquieren la solidez de una burbuja de jabón. ¿No cree usted?

Del otro lado de la Ciudad, lo mejor de Rayados es el práctico alcance de su cosecha de puntos: cinco de nueve. Y con todo lo que usted me diga y contra todo lo que usted quiera, también nos han emocionado con esa simpática bipolaridad que plasman cuando un día se reponen de un 2-0 y una jornada después son alcanzados de un 2-0 a favor.

Si seguimos destacando las virtudes, los siete goles marcados en tres partidos son muy plausibles. Pero en equidad, el hecho de recibir de manera constante dos goles por juego es muy reprochable.

Volviendo a los polos, cuando Rayados jugó todo un partido contra 11 (Puebla), ligaron 182 pases. Luego, cuando terminaron jugando contra nueve (Chivas), alcanzaron 333 pases. Y cuando ellos terminaron siendo 10 en la cancha (Cruz Azul), apenas contabilizaron 88 pases. Sí, leyó bien, 88, con un 54 por ciento de puntería.

Si Rayados no encuentra el equilibrio, el Clausura 2017 será para ellos otra montaña rusa de pronunciados goles a favor y en contra.

PD. Incluso el néctar es venenoso si se toma en exceso. Proverbio hindú.

Lo escrito, escrito está.
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