miércoles, 11 de enero de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 11 Enero 2017



El que no quiere y a quien nadie quiere

Luego de que los árbitros pidieran la cabeza de Edgardo Codesal, muchos nombres sonaron en la reunión privada que sostuvieron los nazarenos el lunes pasado en un hotel del sur de la Ciudad de México.

Algunos vieron con buenos ojos a Arturo Brizio, a quien consideran un maestro en el tema de las reglas de juego, además de que tiene un carácter que le ayuda mucho a las relaciones públicas.

Sin embargo, al mundialista no le seduce la idea de convertirse en el nuevo instructor de los hombres de negro porque le gusta muchísimo su labor como analista y, además, ya está muy encanchado en el tema de hacer trabajo para la pantalla chica.

Y aunque no lo crean, hubo un nombre al que todos le "pintaron cruz", pero no para darle el visto bueno, sino para pedir que ni se acerque. Se trata de Armando Archundia, quien también fue un colegiado con muy buenas credenciales, pero, por lo que sé, dejó muchos enemigos, unos se lo han dicho de frente y otros no han dudado en tirarle tierra a sus espaldas.

Así que realmente quedan pocos nombres de gente con prestigio y sobre todo conocimiento para poder conducir a los nazarenos, porque la caballada viene muuuy flaca y en el firmamento no se ve a un hombre que pueda lograr los éxitos de otros que hoy son historia.

Por amor a Boca

Así como el arquero Agustín Marchesín sigue siendo uno de los objetos del deseo del técnico de Boca Juniors, me cueeeeentan que los xeneizes ahora también han dado por coquetearle al zaguero central del América, Paolo Goltz.

Y aunque hace unos días, el presidente azulcrema Ricardo Peláez salió a desmentir la nota surgida desde la capital de Argentina donde aseguraban que el destino del zaguero era ir a este popular conjunto, les quiero decir que cuando el río suena... ustedes ya saben.

El interés de Boca por Goltz no es de hace un mes ni de unos días, llevan varios años tratando de fichar al zaguero, quien, dicho sea de paso, no ve con malos ojos regresar a su país, donde sería menos incomprendido por los árbitros que en México, donde le han hecho ver su suerte de a tiro por viaje.

Obviamente que teniendo contrato con las Águilas, el jugador no va a salir a decir que sí le agrada la propuesta de los xeneizes.

Así como pasó con Darío Benedetto, quien hasta llevaba el escudo de Boca tatuado en la piel, de mí se acuerdan... porque estoy seguro que si por Marchesín y Goltz fuera, seguro se reportarían mañana en La Bombonera para ponerse a las órdenes de Guillermo Barros Schelotto.

Mientras que en América no se logre un real arraigo a los colores y todo lo quieran conseguir a golpe de chequera o amordazando al jugador, el problema les hará crisis, como hace unos años.

Mail: san.cadilla@reforma.com
Anuncios