domingo, 22 de enero de 2017

Un 'Chino' los cautiva



En una semana en la que los chinos le guiñaron el ojo a André-Pierre Gignac, otro "chino" llenó de alegría a la nación felina.

Lucas "Chino" Zelarayán hizo gala de su pierna derecha para convertir dos golazos ante el América y cautivó a más de 40 mil aficionados en el Estadio Universitario.

"¡Oé, oé, oé, oééé!... ¡Chinooo! ¡Chinooo!", cantó la multitud al celebrar el par de dianas del jugador de 24 años nativo de Córdoba, Argentina.

Limitado por lesión a un rol de espectador en la Final del Apertura 2016, el argentino encabezó la primera victoria de los campeones en este certamen.

Es cierto, el argentino Ismael Sosa también anotó dos goles. Pero el show fue del "Chino".

El público aclamó a Zelarayán después ejecutar un chanflazo para vencer al portero Agustín Marchesín, al minuto 36. Luego, al 54', la multitud volvió a estallar de júbilo cuando Lucas sacó un riflazo para casi romper la red y marcar el 3-2.

"Si fuera torero habría salido hombros del Uni", expresó un seguidor de los felinos.

La reedición de la Final celebrada el 25 de diciembre tuvo un gran ausente: Nahuel Guzmán. El héroe de aquel memorable encuentro fue operado del quinto metatarsiano del pie izquierdo.

El guardameta argentino le cedió su traje de figura a su compatriota en una noche caliente, con clima de 30 grados en pleno 21 de enero y con uno de los más altos niveles de contaminación en la Ciudad en los últimos meses.

Enrique Palos, arquero suplente de los felinos, también se llevó las palmas al 50', cuando estiró su pierna izquierda y desvió un disparo de Darwin Quintero que llevaba etiqueta de gol.

Tras el show del "Chino" Zelarayán, Sosa volvió a aparecer en escena, como reclamando un lugar especial en el triunfo sobre las Águilas.

"Oé, oé´, oé, oé? ¡Sosa! ¡Sosa!" coreaba la multitudinaria concurrencia, incluyendo a los Libres y Lokos, que vistieron camisetas blancas tratando de enviar un mensaje de paz tras los trágicos sucesos ocurridos en la semana en la Ciudad.

La actual dinastía del balompié mexicano pegó su primer zarpazo del torneo. Y lo que es mejor, ganó, gustó y goleó, para beneplácito de su incomparable afición.
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