viernes, 3 de febrero de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 03 Febrero 2017



El dueño del Puebla

Eso de que Hugo Sánchez anda muy interesado en comprar al Puebla habrá que checarlo bien, no vaya a ser que nos llevemos la sorpresita de que, como luego sucede, aparezca por ahí detrás ni más ni menos que el Gobierno del Estado.

Y no es que pretenda aquí ponerme a amarrar navajas o impedir que el Pentapichichi tenga su equipo de futbol, pero una persona alguna vez muy cercana al Club Puebla me comentó que hace unos meses hubo una junta entre los López Chargoy, que en apariencia tienen todavía el control de La Franja, y el entonces aspirante a la gubernatura poblana, Tony Gali Fayad.

En esa reunión, el político habría insistido a la familia dueña del equipo que no lo vendieran a algún grupo que pudiera sacarlo de la entidad, ya que era clave para su gobierno tenerlo ahí como un gran entretenimiento y escape para la gente, y que de ser necesario se vería cómo apoyarlo con tal de que no saliera.

Hay que recordar que cuando Hugo era técnico de la Selección Mexicana, sus lazos se estrecharon con el entonces gobierno poblano, al grado de que a una calle se le colocó el nombre oficial de Hugo Sánchez, e incluso se colocó la primera piedra de una especie de Centro de Alto Rendimiento de la FMF, que al final no se concretó.

Y ahora resulta que, justo el día en que Gali toma posesión como Gobernador de Puebla, se fortalece la intención de Hugo de comprar al equipo, y los López Chargoy declaran que escucharían encantados la oferta del ex jugador del Real Madrid.

¿No será que así como le pusieron su nombre a una calle ahora, se le ponga a Hugo el título de dueño mientras otros lo controlan en la realidad?

Yo espero de corazón que Hugo realmente venga con su billete para comprar al Puebla y se acaben las historias de los gobiernos estatales metiendo dinero del erario público en este deporte, y particularmente en este pobre equipo que lleva casi tres décadas dando más penas que glorias a su afición.

Pasaje secreto

Nicolás Castillo literalmente está viviendo esa mítica frase de "aquí me tratan muy bien" en Pumas, club que le ha dejado cumplir con un caprichito.

El mencionado caprichito es no tener el más mínimo contacto con la prensa, a la que el delantero chileno prefiere mantener lo más lejos posible.

Por ello, al terminar los encuentros de los felinos en el Estadio Olímpico Universitario, Nico aplica la graciosa huida por otro lado que no es el túnel que conecta el vestidor con el autobús del equipo, precisamente donde se realiza la zona mixta, para evitarse la pena de batear a todo mundo. Mejor agarra sus cosas y se va por otro lado.

Vaya que ni el capitán Darío Verón, quien también maneja a la prensa con pinzas, hace tales cosas, pero bueno, si Castillo sigue entregando goles, no veo cómo puedan negarle este tipo de prerrogativas.

Mail: san.cadilla@reforma.com 
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