miércoles, 8 de marzo de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 08 Marzo 2017



De a 3 por 50

El descaro de la gente que se dedica a la venta ilegal de cerveza en los estacionamientos del Estadio Olímpico Universitario supera cada 15 días al antecedente inmediato.

De mujeres que vendían a escondidas con mochila en la espalda hace algunos meses, hoy te puedes topar con quien sea acabando el partido de Pumas, desde las señoras hasta ancianos y lo que es más triste, tristísimo, niños con las latas en la mano, y ya ni siquiera escondidas, sino ofreciéndolas con gritos a todo pulmón, a tres por 50 pesos, apenas a unos metros de donde están los policías quesque vigilando.

De tal suerte, a las 14:00 horas el Estacionamiento 1 es una gran cantina en que la afición aprovecha la impunidad de quien ahí ofrece cerveza mucho más barata y mejor presentada que la de adentro.

Una queja constante es que, además de la cuestionable regla de dejar de vender cuando apenas comienza el segundo tiempo, la "chela" que se ofrece adentro está en condiciones terribles, pues una gran parte de la bebida que va en vasos, antes pasó por una jarra que fue llenada mucho antes de que empezara el juego, por lo que ya están casi "al tiempo" y el sabor no es el mismo cuando llega al paladar del aficionado, quien prefiere esperar a que acabe el juego, pues a fin de cuentas sólo debe dar unos pasos para comprar latas cerradas y bien frías de gente que no tiene nada que ver con... Ah, no, se me pasaba contarles que este domingo de plano en el Estacionamiento 1 había un sujeto vendiendo latas de cerveza que ya ni se tomó la molestia de quitarse el chaleco que usan los vendedores de adentro del estadio.

Así está el descaro en el territorio puma, que entre la Rebel y los cheleros han vuelto tierra de nadie.

Trabalenguas chiapaneco

Aunque Cruz Azul volvió a ganar, el que no salió tan bien librado es el encargado del sonido local en el Azul. Y es que dos nombres de futbolistas de Jaguares le causaron especiales problemas, primero el de Félix Micolta. Al decir "Félix" no hubo bronca, pero al llegar al "Mi" mejor hizo pausa para releer y luego soltar el "Micolta" completo. Después sí sufrió con Marcelo Estigarribia, y lo mismo, el "Marcelo" sin problemas, el "Estiga" también; entonces vino el "Rribia", que le obligó a recomponer y volver a decir el apellido, provocando la carcajada de más de uno. Ni hablar, gajes del oficio.

Nada de impunidad

Ayer un par de miembros de Santos generaron indignación en redes sociales al provocar el retraso de su vuelo a Aguascalientes. Se rumoró que habían faltado el respeto a una azafata y aunque se tardó un poco, afortunadamente antes de que se armara un escándalo mayor, la directiva cortó por lo sano y aceptó la pifia de sus empleados, a quienes bajaron del avión por discutir con la azafata sobre el uso de celulares. Ojalá que aprendan su lección y que los clubes tengan los pantalones que tuvo Santos para pedir disculpas.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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