jueves, 13 de abril de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 13 Abril 2017



Visita inoportuna

La visita de la familia de Paco Jémez a México llegó en el peor momento.

Pero ojo, no crean que el timonel español del Cruz Azul planeó con su esposa e hijas estar juntos en una de las semanas más difíciles para el club. Yo creo que Paco nunca imaginó que los celestes estarían jugándose el futuro en plena Semana Santa.

Me contaron que la familia de Jémez tenía el plan para venir desde hace algunos meses justo en estas fechas en que, como bien sabemos todos, los estudiantes están de vacaciones.

Con eso en mente, los Jémez planearon la visita, pero no esperaban que Cruz Azul tendría doble compromiso y los dos en calidad de visitante.

Los celestes juegan hoy en Toluca, en duelo de la Jornada 10 que fue aplazado por el paro arbitral que sufrió la Liga MX en marzo, y el domingo en Puebla, por la Fecha 14.

Pero además, y lo que es peor, Jémez nunca imaginó que su Máquina estaría muy cerca de quedar fuera de la Liguilla de este Clausura 2017 y con la tensión a tope.

Con esos ingredientes, el español apenas ha podido convivir con su familia.

El sábado, la esposa e hijas de Jémez fueron al penoso 1-1 de Cruz Azul ante Morelia, y la cosa estaba taaan pesada que el entrenador prefirió irse del inmueble con todo el plantel cementero, mientras que su familia abandonó el Estadio Azul por su cuenta.

Bonitas vacaciones.

Vaso medio lleno

Ahora que Pablo Aguilar no puede jugar por aquello de la suspensión de un año, me enteré de que ha aprovechado para estar un poco más de tiempo con su familia.

Y no es que haya dejado de entrenar o de prepararse física y tácticamente, porque el jugador a diario entrena con las Águilas y con el primer equipo.

Pero me comentaron que en una ocasión reciente, el zaguero aprovechó el tiempo una vez que acabó la práctica para jugar con su hija de 7 años ahí en los campos de Coapa, obviamente, con un balón.

Y tal como dicen por ahí: "hija de tigre, pintita", porque la niña no sólo llegaba a tiempo y con rapidez a los balones que le tiraba Pablo, sino que también a la hora de tocar la pelota y regresarla a su progenitor lo hacía con técnica y precisión.

Ni qué decir cuando llegó a rematar con la cabeza, también con buena medida del viaje del esférico y cabezazo bien colocado.

En fin, que lástima que aún es muy pequeña, porque de lo contrario no caería nada mal al América Femenil que ya anda en preparación para el torneo.

Lo que sí está claro es que Pablo le ha enseñado bien.

 Mail: san.cadilla@reforma.com
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