viernes, 21 de abril de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 21 Abril 2017



El software bloqueador

Ahora que Cruz Azul salió con que "a Chuchita la bolsearon", perdón, con que tiene un software que bloquea a los seguidores que utilizan un lenguaje ofensivo hacia el equipo en su cuenta en Twitter, me di a la tarea de investigar el tema con programadores, community mánagers e incluso con empleados de la empresa del pajarito azul.

Resulta que ninguno de ellos ha tenido conocimiento de la existencia en este planeta de un programa similar, que entre sus víctimas ya cuenta al mítico goleador cementero Carlos Hermosillo, célebre crítico de la mediocridad celeste.

Me dirán que Cruz Azul justificó que hace poco dicho software se actualizó con los vocablos considerados ofensivos, y por ello el macrobloqueo de los últimos días sin la supuesta intervención del administrador de la cuenta @Cruz_Azul_FC, pero yo no se las compro, porque, ¿cómo me explican que a mí me bloquearon apenas unos minutos después de abrir mi cuenta de Twitter, cuando no había escrito ni pío sobre la actualidad celeste?

Y como ya ven que soy bien ocioso, se me ocurrió crear cuentas y dirigir mensajes a Cruz Azul con las palabras "fracaso" y "cruzazulear" y nomás nunca llegó el bloqueo.

Y bueno, como no soy experto en la materia, no voy a dudar de manera categórica de la existencia del famosísimo software bloqueador, menos ahora que la tecnología todo lo puede.

Es más, al contrario, creo que, para evitar las sospechas, no estaría mal que Cruz Azul informara cuáles son las palabras que considera ofensivas y que, de paso, presumiera con bombo y platillo al mundo entero esa maravilla de sus programadores, que es taaan avanzada, que incluso tiene rasgos de la personalidad de Robin Álvarez, hijo de Guillermo Álvarez, a la hora de bloquear.

Con la misma piedra

Y ya entrados en esto de no dar una en Twitter, pues no puedo evitar recordar varias de las joyas que Cruz Azul se aventó en esa red social antes de la mágica aparición del software bloqueador.

Hace como dos años, el club le dio las gracias a una compañía que manejaba sus redes sociales luego de que ventilara una lista de transferibles que ni siquiera era la definitiva, lo que La Máquina tuvo que salir a desmentir, en un osote descomunal.

Ese episodio se combinó con lo que en enero del 2012 vivió la misma cuenta de Twitter, luego que se informara que el delantero Omar Bravo era puesto transferible, lo que no era cierto y el director deportivo Alberto Quintano salió a desmentir.

Ahooora, luego del "software bloqueador gate", si se les ocurre despedir también a esta última empresa, ojalá y que la tercera sea la vencida y, si no es mucho pedir, pues estaría chido que me desbloqueen.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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