martes, 25 de abril de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 25 Abril 2017



¿Quieres a Nicolás Castillo?

Se acerca el fin de la temporada regular y está por llegar la tan temida época de la rumorología y el "futbol de estufa", que pone a temblar a más de uno.

Y Pumas no se salva, pues ahora resulta que ha nacido el interés de varios equipos por ver si pueden tentar a la dirigencia auriazul y se anima a ponerle precio al pase de Nicolás Castillo.

Con todo y todo, lesiones y el rarísimo carácter que se chuta el goleador, hay algunos equipos interesados, y para tal efecto han recurrido a la vieja costumbre de consultar a los representantes, porque ya saben ustedes que en ese mundo de los promotores, todos se conocen...

Pues para que no anden con calenturas, dicen... diiicen que el pase de Castillo anda arriba de los 10 millones de dólares y que al menos en la administración de Rodrigo Ares de Parga no se van a prestar a negociar al jugador con algún club de la Liga MX, porque es parte de su proyecto y un hombre al que esperan ver crecer y consolidarse en el futbol mexicano. Quesque después ya se van a sentar a escuchar ofertas, con toda calma, incluidas las del extranjero.

Por el bien de Pumas, yo les recomendaría poner una veladora para que el partido en CU ante Puebla no sea el último de Castillo con el jersey auriazul.

El heredero de Verón

Un jugador de Pumas ya levanta la mano y con argumentos para ser el nuevo capitán de los universitarios, en cuanto Darío Verón decida ponerle fin a su carrera.

Me di a la tarea de darme una vuelta por CU el pasado domingo a ver el esperpento de los universitarios contra Veracruz. Entre tanta desgracia, la figura de Gerardo Alcoba lució dando dos muestras de que el liderazgo de Darío Verón ya no es tan necesario como muchos creemos.

¿Recuerda usted la agresión de Pablo Aguilar a un árbitro, que le costó irse un año suspendido? Bueno, pues ahorita estaríamos hablando de una suspensión parecida para Abraham González de no ser por Alcoba.

Por ahí del segundo tiempo cuando el partido ya se le había ido de las manos a los Pumas, Abraham se me encendió tras una falta en contra y corrió a toda velocidad hacia donde estaba el árbitro. Para su fortuna y la de todo el equipo, se quedó a centímetros de chocar al silbante, César Ramos, todo gracias a que Gerardo lo chocó a propósito para desequlibrarlo y que no le alcanzara a pegar al nazareno.

Pero eso no fue todo, porque antes, cuando Verón hizo su chistecito de irse expulsado al minuto 30, lo primero que hizo el uruguayo fue reunir a sus compañeros a la entrada de su área y animarlos a dar batalla.

Así que, señores, ya no derramen tantas lágrimas por Darío, lo ciclos se cumplen, los finales tiene que llegar, y es cuestión de que Pumas abra los ojitos y se dé cuenta que ya tiene a su nuevo capitán.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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