viernes, mayo 12, 2017

Apantalla Gignac en Liguilla



Conocido en sus primeros partidos como el Señor de los Golazos, con el paso de los torneos se ha convertido en el Señor de las Liguillas.

Se trata de André-Pierre Gignac, el goleador francés de los Tigres, quien saca todo su poder en partidos de las Finales.

Desde que llegó en el Apertura 2015, los felinos no han parado de clasificar a Liguilla y el francés sólo paró de anotar en la del año pasado, en el Clausura 2016, en dos partidos de Cuartos de Final ante Rayados.

Sin embargo, el miércoles se sacó la espina al marcarle un doblete al Monterrey en la ida de Cuartos del Clausura 2017.

Con esos dos goles, Gignac llegó a 12 en 15 partidos de Fiesta Grande y sus celebraciones han sido de ese tamaño.

En el primero de su tantos a Tigres, se acercó a donde estaban todas las cámaras, en la esquina de los Libres y Lokos y contó las estrellas que tiene el escudo de los felinos. En el segundo, se tapó la cara con su brazo tatuado.

Desde su llegada a los felinos, el ilusionista francés se ha llenado de tatuajes, pero más marcas han dejado sus goles.

Nadie ha anotado tantos goles en las Liguillas desde el Apertura 2015, pues el que le sigue es Luis Montes del León, con cinco, y luego su compañero Jesús Dueñas, con cuatro.

Con tres goles están Oribe Peralta, Michael Arroyo, William Da Silva, Mauro Boselli, Elías Hernández, Franco Jara, Fernando Uribe y la ex dupla de Gignac, Rafael Sobis.

Los cuatro atacantes del Monterrey están más abajo, pues Dorlan Pabon, Carlos Sánchez, Edwin Cardona y Rogelio Funes Mori llevan dos goles cada uno.

Así que nadie ha festejado como Gignac. Su historia empezó con aquella chilena a los Jaguares en la ida de Cuartos de Final del Apertura 2015, que fue celebrada corriendo hasta la esquina en la que estaban sus familiares.

Después vinieron sus saltos en la vuelta contra Chiapas y en la Final ante Pumas, y el abrazo con Damián Álvarez y toda la banca en los tiempos extras en la agónica vuelta de Ciudad Universitaria.

En la siguiente Liguilla se apagó en el Clásico, pero su mágico despertar vino en la siguiente, la del Apertura 2016, porque tenía ocho partidos sin anotar y lo hizo con triplete, festejado "durmiendo" a sus compañeros como John Milton y deslizándose en la esquina.

Luego, ante León "hipnotizó" el Nou Camp en la ida de Semifinales y en la vuelta a sus compañeros en la banca.

Y en la Final, en la ida del Azteca, el festejo tuvo dedicatoria para el boxeador Julio César Chávez, "tirando golpes" cerca del técnico Ricardo La Volpe.

Gignac ha celebrado en todos lados, menos en el Estadio BBVA Bancomer y mañana tendrá una oportunidad incomparable.
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