martes, 9 de mayo de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 09 Mayo 2017



Por la puerta trasera

El origen del conflicto que dio fin a una brillante trayectoria de 14 años de Darío Verón en Pumas está ni más ni menos que adentro del cráneo del hoy ex capitán auriazul.

El zaguero paraguayo se negó a aceptar que su rendimiento vino a menos de manera notoria el último año y, tooooodo lo contrario, él está convencido de que sigue siendo el mismo que llegó a Ciudad Universitaria en el verano de 2003.

Por ello, consideró un insulto que Rodrigo Ares de Parga vislumbrara próximo su retiro y, a partir de la entrevista donde lo hizo, algo se descompuso en su relación con la directiva felina en el peor momento posible, pues mientras Verón más fallaba, su contrato se iba extinguiendo al igual que su comunicación con la oficina del presidente.

La debacle final fue una pendiente casi de 90 grados, pues la roja ante Veracruz retrató una última y lastimosa estampa de Verón con la playera de Pumas, suspendido el resto del torneo, pero a ello se sumó el famoso "tuit hackeado" que dicen que de hackeado no tuvo nada, donde expresó su incendiaria opinión sobre el planteamiento de Francisco Palencia en el suicidio que cometió Pumas en Morelia y que, según Darío, fue escrito por alguien más.

Haber tenido que salir a decir que ese texto no era de Verón fue algo que seguramente no sentó muy bien en La Cantera y luego, para colmo, cuando Verón sacó otra cuenta de Twitter, se aventó un comunicado extrañamente membretado con los colores del club, diciendo que sólo él iba a decidir cuándo retirarse, un mensaje que muchos interpretan no era para la prensa y que más de uno duda que haya salido de su puño y letra...

A diferencia de Alejandro Palacios, cuyo ciclo también terminó ayer, a Verón no se le vio el domingo en CU en el partido contra el Puebla, cuando era lo mínimo que se podía esperar del capitán en el adiós de un torneo con todo y que estaba suspendido... La gente se le entregó a Pikolín portero y seguramente habría hecho algo tres veces más ruidoso si Verón hubiera aparecido, pero no lo hizo.

Esto cobra bastante sentido en la descripción que hizo ayer Sergio Egea sobre la plática que tuvieron con el guaraní, cuando comentó que "el jugador no entiende" cuando llega la hora de decir adiós.

Cuentan que el ex capitán ya tiene chambeando a su gente en Paraguay para buscarle equipo, pero hay un graaan problema: contrario a lo que todos se han dado cuenta, el zaguero cree que está a tope, que físicamente está en el más alto nivel y por ello le está costando colocarse, porque no quiere ir a jugar de a gratis, no quiere sueldos simbólicos. Verón cree estar en fuego, que tiene para 2 años más y quiere tener un sueldo como el que manejó en Pumas los últimos años y ni un centavo menos.

Me dicen quienes saben de lana que Darío no estaría dispuesto a aceptar ningún contrato que le ofrezca menos de 100 mil dólares al mes (¡un millón 872 mil pesos!)... ¿Hallará quién se los pague?

Mail: san.cadilla@reforma.com
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