jueves, 11 de mayo de 2017

Columna San Cadilla Reforma - 11 Mayo 2017



Ni una chance más

La aparición de Joao Rojas en la lista de transferibles de Cruz Azul se venía cocinando desde hace tiempo, porque al club se le terminó la paciencia.

Rojas estuvo a punto de salir de La Máquina previo al Clausura 2016 pero Tomás Boy lo rescató y mantuvo en el conjunto cementero.

La directiva celeste ya no estaba contenta con los actos de Rojas, no sólo en la cancha sino también fuera de ella.

El ex seleccionado de Ecuador fue siempre muy fiestero, lo que por momentos incluso Boy llegó a tolerar, siempre y cuando le respondiera en el terreno de juego.

A la salida de El "Jefe", a Joao le dieron un semestre más de chance, ya con Paco Jémez, pero nomás no dio una, afectado también por muchas lesiones.

De hecho, cuando más necesitaba Cruz Azul elementos desequilibrantes para cambiar el rostro a un equipo que marchaba rumbo a su sexto torneo sin Liguilla, Rojas se nos lastimó.

El ecuatoriano jugó por última vez en este Torneo Clausura 2017 hasta la Jornada 12, y apenas sumó 543 minutos en el campo.

Por eso, con seis meses aún de contrato con La Máquina, el club decidió abrirle la puerta de La Noria, la cual cruzó hace casi cuatro años con etiqueta de seleccionado y estrella de Monarcas, pero que cruzó por última vez como un jugador poco productivo, cliente de las lesiones y auténtico fiestero.

El cambio clave

No sé si en verdad allá en Morelia llegaron a pensar en la bruja Zulema para que les aplicara un buen hechizo que los salvara del descenso, o quizás en un mentalista como John Milton que hipnotizara a Raúl Ruidíaz para que saliera fino en las jugadas clave, pero aun así al equipo le funcionó a la perfección una idea que parecía descabellada.

Y es que al más puro estilo de Manuel Lapuente, quien se pintaba solo para eso de hacer de último minuto un cambio sorpresivo en la alineación, al técnico Roberto Hernández se le ocurrió banquear a su portero titular, Carlos Felipe Rodríguez, y desempolvar a Sebastián Sosa, quien apenas había jugado un partido en la Liga antes de estar en el 11 de uno de los partidos más trascendentales en la historia del club michoacano.

Por supuesto que me di a la tarea de investigar el por qué de la extraña alineación, ya que el primo de Moisés Muñoz, mal que bien, había respondido durante el torneo.

Dicen que la decisión no fue nada sencilla, pero que si algo convenció al cuerpo técnico fue la estabilidad emocional de Sosa, ésa que exhibió de gran forma en la Copa MX, ya fuera en tiempo regular o en penales, y que lo llevó a ser el elegido, y de manera correcta, para el partido en el que Morelia logró la permanencia en la Primera División ante Rayados en Monterrey.

Mail: san.cadilla@reforma.com 
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