jueves, julio 06, 2017

Columna San Cadilla Reforma - 06 Julio 2017



El regreso del año...

Hasta hace unos días podría haberles dicho que Luis Miguel Salvador llevaba la delantera para convertirse en el nuevo titular de la Comisión de Selecciones Nacionales, tomando el puesto que dejó vacante Santiago Baños.

Todo parecía indicar que el ex directivo de Monterrey empataba con el perfil que se estaba buscando.

Pero les cuento que luego del ridiculazo ante Portugal, las cosas cambiaron y ahora los dueños están preocupados buscando una figura de otro nivel, que pueda estar al pendiente del tema futbolístico de la Selección Mayor, que se convierta en la voz de los directivos, preguntando, cuestionando, analizando el famoso tema de las rotaciones y cuidando la imagen del técnico nacional. Vaya, ¿cómo les diré? Alguien que no caiga rendido ante el "verbo" de Osorio.

Y ¿quién creen que está pasando a tomar la delantera?

Sí, adivinaron: ¡Ricardo Peláez! Un hombre que no desconoce el tema y el manejo, que le ha tocado lidiar con conflictos fuertes y asuntos mediáticos, que sabe cómo ponerle el pecho a las balas.

Muero por saber en qué acaba esto.

Adiós numerito

Vaya que Joao Rojas está pagando en este verano todas las oportunidades que dejó pasar con Cruz Azul, equipo del cual no conservó ni su número.

Si recuerdan, el volante fue puesto transferible durante el último Draft pero no lo quiso ni el Atlético San Luis, y eso que ahí fueron a parar varios "peces gordos" como Alejandro Palacios.

Al suceder esto, el jugador se encuentra en el limbo cementero pero de pronto ya le quitaron su dorsal, el "9", para dárselo a Felipe Mora, la nueva apuesta goleadora de La Máquina.

De hecho, el chileno ya estrenó su número en el amistoso ante Monterrey que jugó Cruz Azul el domingo pasado.

En tanto, Joao sigue rogando al cielo para que su agente le encuentre lugar en Sudamérica, pues no creo que en Europa interese mucho.

'Jetlagueado'

Por la carita con la que llegó Juan Carlos Osorio a Estados Unidos, resultó evidente que la derrota ante Portugal en la Copa Confederaciones fue apenas el principio del sufrimiento en el regreso a nuestro continente del entrenador nacional.

Me cuentan los trasnochadores que vieron al colombiano llegar el martes por la madrugada al hotel de la Selección en San Diego, California (para colmo), que cada kilómetro recorrido desde Moscú se reflejaba en la cara de Osorio, quien viajó para tomar las riendas del equipo que disputará la Copa Oro a partir del domingo.

Pero ni así perdió la educación y con una leve sonrisa le dijo a la banda que lo excusara y que hablaría al otro día al son de: "Es que estoy muerto".

Lo bueno es que Osorio tuvo todo el martes para reponerse, descansar y hasta despejarse un poco en lo que lo alcanzaba a la Selección, que con todo y su auxiliar, Pompilio Páez, llegó por la noche de ese día desde Seattle, Washington.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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