martes, julio 11, 2017

Columna San Cadilla Reforma - 11 Julio 2017



Un feliz ex camotero

Cuando a Carlos Orrantia le avisaron que se iba transferido al América, El "Charal" fue el primerito en dar gracias a Dios, y no creas que es porque lleva en su pecho los colores de las Águilas, sino porque finalmente iba a dejar un año de incertidumbre y continuas irregularidades a nivel económico en el Puebla...

Al volante le llegó caído del cielo el contrato con los azulcremas, que podrán tener fama de todo, menos de incumplidos con el tema del pago de la nómina.

Y es que en Los Camoteros la situación estuvo bastante crítica el torneo pasado, las quincenas llegaban una si o tras dos no, luego pagaban un mes de salarios retrasados, pero nuevamente volvían a los incumplimientos y nadie decía nada.

Varios amigos míos de este equipo me contaron que al más puro estilo "Lopezchargoyezco" también recibieron amenazas veladas de que a la menor indiscreción sobre la falta de pagos, la lana se esfumaría por arte de magia, ya fuera que filtraran algo a los medios o que de plano fueran de "llorones" a la Liga.

Con estas linduras, diiicen que la mayoría decidió aguantar de manera estoica porque el temor fue mayor de que el equipo pudiera sufrir la misma suerte del Jaguares y que entonces no vieran ni un centavo del dinero que les adeudaban.

Es más, por ahí alguien me dijo que a Orrantia todavía le debían 2 meses, pero el joven ya ni la quiso hacer de tos y prefirió dar por perdida esa lana que seguir sufriendo con evasivas y negativas.

Políticamente correctos

La frase que acuñó el bastión del priísmo Fidel Velázquez que reza a la letra "El que se mueve no sale en la foto" nunca fue tan certera como con Ricardo Peláez y Cuauhtémoc Blanco.

Cómo todos ya sabemos, el gober de Cuernavaca y el ex director deportivo del América llevan ya un buen rato sin tener la mejor de las relaciones, pero a pesar de los desencuentros, han llevado su malestar paso a pasito.

El mayor ejemplo fue este fin de semana en pleno medio tiempo del partido de Las Revanchas que jugó México contra Alemania en el Zócalo capitalino.

Además que compartir cancha, Peláez y Blanco estuvieron casi pegados en la banca Tricolor, eso sí, casi sin cruzar palabra. El momento grande fue cuando todos se pararon para buscar foto con el legendario Lothar Matthäus y con tal de salir en la imagen, Ricardo se apuró a buscar lugar en el grupito que se acomodaba para la foto; en friega lo hizo y abrazó a su vecino ocasional antes de poner su mejor sonrisa. Sin embargo, antes de que se escucharan los obturadores, Peláez se dio cuenta de que estaba abrazando al "Cuau" y de inmediato lo soltó para mejor caminar unos pasitos hacia el otro extremo de la formación y ahí sí plantarle el abrazo a Raúl Servín.

Ojalá algún día estos dos vuelvan a tomarse una foto abrazaditos.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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