martes, septiembre 05, 2017

Columna San Cadilla Reforma - 05 Septiembre 2017



Competencia malsana

Mientras la FIFA se desgarra las vestiduras por el grito al que le ve una connotación homófoba, la afición mexicana es como el niño rebelde al que entre más le prohiben algo, más lo hace.

En el partido contra Panamá del viernes pasado hasta hubo competencia por ver quién gritaba más fuerte, si el sonido local del Estadio Azteca con el "Méee-xi-cooo" o la afición con el "eeehhh... puuuto".

Hasta curioso fue el asunto porque en el primer despeje del portero José Calderón todos estaban papando moscas, pero al sonido local se le ocurrió gritar "¡Méee-xi-cooo!, y eso fue suficiente para despertar a los aficionados, que ya se pusieron bien truchas para atender al portero panameño a partir del segundo despeje con el consabido gritito.

La situación no debe de sorprender, porque aquella vez de la campaña "Abrazados del Futbol" y de las peticiones para respetar, la gente en el Coloso de Santa Úrsula hasta gritó con más enjundia. Incluso, durante la Copa Oro, en San Antonio, Texas, la cosa se deformó de manera grotesca, pues hubo competencia de grada a grada para ver que parte del estadio gritaba más fuerte y ya sin importar si el portero despejaba o no.

Mientras el TAS decide quién tiene la razón entre la FMF y la FIFA, la gente sigue más que divertida con un grito que no le hace nada de gracia a los principales actores del futbol mexicano.

Panorama en rojo

Tan triste fue la venta de boletos y peor la asistencia final en el partido México vs. Panamá que en la FMF finalmente se dieron cuenta que deben analizar con seriedad la posibilidad de llevarse al Tri a otro estadio para el último partido en casa en este Hexagonal Final de Concacaf.

Y es que si el duelo ante los panameños no prendió entre la banda pese a que el Tri estaba llamado a dar un show extra con los festejos de la clasificación al Mundial de Rusia como efectivamente sucedió, ya desde antes la idea de cómo les puede ir en la taquilla para el duelo contra Trinidad y Tobago les causó escalofríos a mis amigos de la Fede por aquello de que no salgan bien las cuentas.

Por ello, para no arriesgarse a tener un estadio vacío el 6 de octubre, diiiicen que para el cierre en casa del Hexagonal, la Selección Nacional se desplazaría al remodelado Estadio Nemesio Díez en la cercana ciudad de Toluca, que por cierto está ahí a tiro de piedra de la sede de la FMF.

Y como en ese lujoso edificio saben bien que fuera de la Capital la afición suspira por tener un juego del Tri, no dudan ni tantito que en la casa de los Diablos no tendría que encomendarse a ningún santo para vender el boletaje y con suerte hasta un lleno se apuntan. Así que prepárense por allá en la casa choricera.

Mail: san.cadilla@reforma.com
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